Javier Ortega Smith, uno de los líderes de Vox, el partido populista de derecha radical en España, fue recientemente objeto de escrutinio por utilizar un lenguaje que el Fiscal General español, Luis Navajas, calificó de "abominable" y "repulsivo", aunque no constitutivo de un crimen de odio. Ortega Smith afirmó: "Nuestro enemigo común, el enemigo de Europa, el enemigo de la libertad, el enemigo del progreso, el enemigo de la democracia, el enemigo de la familia, el enemigo de la vida, el enemigo del futuro es una invasión, una invasión islámica... Lo que nosotros conocemos y entendemos como civilización está en peligro". Ortega Smith recurría de este modo a viejos conceptos de "civilización occidental" que se vienen utilizando desde hace mucho tiempo para camuflar el odio y disculpar la violencia.
La mayoría de los semestres, imparto un curso que lleva por título "Civilización occidental II", en el que paso revista a la historia europea desde la Ilustración hasta nuestros días. El curso, que se mantiene desde hace años con ese mismo título, suele impartirse después de que los estudiantes hayan cursado "Civilización Occidental I", que cubre la antigüedad hasta la Edad Media. En lugar de empezar por la Ilustración, yo prefiero arrancar con el comienzo de la colonización española de América y la expulsión de musulmanes y judíos de España en 1492, un año especialmente importante en la construcción de "Occidente". Nos referimos a "Occidente" como construcción social, como algo que no es un hecho natural, sino un concepto inventado por los humanos. En realidad, con anterioridad a 1492, en el imaginario de los pueblos que habitaban Europa, "Occidente" era algo distinto a lo que es hoy. Con la colonización y el comercio global, la idea de Occidente se fue extendiendo - literalmente. Utilizando este marco en el curso y acabamos hablando de refugiados, antisemitismo e islamofobia en Europa hoy, con lo que en cierto modo cerramos el círculo.
La promesa de "civilización occidental" se convirtió en una excusa para dominar a otros - para "civilizarlos".
Históricamente, ser "occidental" o "civilizado" fue una poderosa arma que se utilizó para legitimar el dominio sobre otros que no se hallaban en Europa. A pesar de que las primeras civilizaciones o asentamientos humanos de los que se tiene noticia se localizaban en la antigua Mesopotamia - hoy Irak -, la "civilización" como promesa acabó siendo algo que procedía de Europa. La promesa de "civilización occidental" se convirtió en una excusa para dominar a otros - para "civilizarlos". En el caso de España, esto se concretó en el sistema de encomiendas que sistematizó la esclavización de las poblaciones nativas de América. Otras potencias coloniales europeas adoptaron razones fundamentales parecidas para justificar sus imperios, y así fue como se llegó a la famosa "carga del hombre blanco" - la carga que representaba la labor de difundir la civilización occidental. A las poblaciones nativas de América y de otros lugares del mundo, cuyas civilizaciones se remontaban a mucho antes de que llegaran los europeos, solo se les admitió al club de Occidente en muy contadas ocasiones.