Uruguay, el pequeño país latinoamericano con una enorme reputación internacional de sociedad progresista, alardea por estos días de su exitosa respuesta al COVID-19. Desde que estalló la pandemia, registra apenas algo más de 800 casos y 23 muertes.
Pero en este mismo país, las mujeres son sistemáticamente golpeadas y asesinadas. El historial de Uruguay en lo que se ha dado en llamar ‘pandemia oculta’ – la violencia machista exacerbada por los confinamientos impuestos por el coronavirus – no deja lugar para ningún orgullo.
El último fin de semana de mayo, dos mujeres fueron asesinadas y otras dos heridas de gravedad en diferentes incidentes con parejas y familiares varones, mientras dos niños murieron a manos de su padre, que acto seguido se suicidó y a quien la madre había denunciado por violencia.