“El médico me revisó la barriga y me dijo ‘tu bebé está muerto; aquí no te podemos atender’”, me contó Yasmelis Casanova el 10 de mayo, Día de las Madres.
La conocí al entrar al Hospital Materno Infantil de Petare, un complejo de barrios informales en el este de Caracas.
Casanova, de 42 años y con 31 semanas de embarazo, me dijo que llevaba varias horas con dolores y había tenido un largo viaje en transporte público, sorteando retenes instalados por la cuarentena.