Antes de que helicópteros estadounidenses aterrizaran en Caracas para secuestrar a Nicolás Maduro, Venezuela ocupaba un lugar intermitente en la agenda informativa internacional, incluso en la prensa en español. Su crisis política, económica y humanitaria emergía solo en momentos de alto impacto – elecciones fraudulentas, protestas, picos migratorios – para luego diluirse en el runrún global.
“Es la primera vez en mucho tiempo que tantas voces comentan, opinan y analizan lo que sucede acá”, dijo a democraciaAbierta la periodista venezolana Valentina Gil, especializada en verificación de datos y producción de contenidos digitales.
Según Gil, antes de la incursión estadounidense, Venezuela era narrada casi exclusivamente a través del desplazamiento de su población: las 7,9 millones de personas que han salido del país en los últimos años. Las portadas hablaban del cruce a pie por el ”infierno” del Tapón del Darién (la densa selva en la frontera entre Colombia y Panamá que los migrantes sudamericanos atraviesan para llegar al norte), de los visados exigidos a última hora aun a quienes estaban solo de paso, o de las deportaciones desde Estados Unidos.