En 1993, la activista medioambiental autodidacta Erin Brockovich hizo historia en California al iniciar una batalla judicial que duraría tres años contra Pacific Gas and Electric por contaminación del agua potable. Ese mismo año, una de las zonas costeras más hermosas de Chile, Quintero-Puchuncaví, fue declarada “zona ambientalmente saturada” por el Ministerio de Agricultura debido a la presencia de anhídrido sulfuroso y partículas de distintas materias en el aire. Esta calificación siniestra no sorprendió a los habitantes, en su mayoría trabajadores: llevaban años reclamando que las empresas termoeléctricas, petroleras y químicas de la zona dejaran de contaminar el aire, el suelo y el agua - y que el gobierno chileno les exigiera responsabilidades.Principio del formulario
Victoria histórica para los ciudadanos de la "zona de sacrificio" en Chile
La reciente victoria ante la justicia de los ambientalistas chilenos demuestra que la movilización y la presión constantes dan resultado, siempre y cuando las autoridades estén obligadas a rendir cuentas. English
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