En busca de un lugar donde empezar una nueva vida, inmigrantes y refugiados se alejan de la Unión Europea, Estados Unidos y Reino Unido. Así, Brasil se ha convertido en un destino especialmente popular para las personas procedentes del África subsahariana.
Brasil tiene muchas cualidades que lo hacen recomendable para las personas que buscan seguridad. El país acoge a cerca de 1,3 millones de emigrantes, refugiados y solicitantes de asilo; la protección de los extranjeros está inscrita en sus leyes y constitución; y el asilo y la ciudadanía son factibles. Los visados también son más fáciles de obtener que en muchas otras economías de renta media y alta, lo que significa que los emigrantes y solicitantes de asilo pueden alcanzar el país por rutas seguras y legales en lugar de recurrir a los contrabandistas.
Pero los migrantes en Brasil siguen enfrentándose a dificultades a la hora de buscar protección y estatus. Muchos migrantes hablan de acoso y ataques raciales, pobreza y explotación laboral. Dicen que, aunque entrar en el país es relativamente fácil, rehacer una vida en Brasil no lo es. Los complicados procedimientos de asilo, la falta de información y apoyo en lenguas que entiendan y el desconocimiento de los derechos de los migrantes y solicitantes de asilo por parte de los funcionarios y la población en general, plantean dificultades.