La pandemia actual no presenta el típico escenario de crisis, en marcado contraste con una situación normal. Desde los años ochenta, cuando el neoliberalismo se estableció como la versión principal del capitalismo, que a su vez se hizo cada vez más dependiente de la lógica del sector financiero, el mundo ha estado viviendo en un estado de crisis permanente.
Se trata de una situación anómala por dos tipos de razones. Por una parte, la noción de crisis permanente es un oxímoron, dado que etimológicamente una crisis es, por definición, algo que tiene tanto una carácter excepcional como temporal, así como una oportunidad para superar un predicamento y pasar a un mejor estado de cosas.
Por otra parte, si una crisis es temporal, debe ser explicada por los factores que la originaron, pero cuando se convierte en algo permanente, se convierte en la causa que explica todo lo demás.