
Meeting de Podemos delante del Museo Reina Sofia en Madrid. Demotix/Marcos del Mazo. All rights reserved.
Fue una sorpresa. Una agradable, aunque incierta sorpresa. Aquel joven con coleta, que ponía firmes a los jefes mediáticos de la derecha española en sus propias cadenas de televisión, creaba un partido político para presentarse a las elecciones al parlamento europeo. El salto a la política institucional de este profesor universitario y sus colegas de facultad, incluso para los que ya seguíamos sus intervenciones públicas, nos resultó un tanto chocante. No se trataba solamente de “entrar en política” sino que iban a crear un partido nuevo y además lo hacían con mucha ambición.
Para los votantes de izquierdas que en esos momentos estábamos ciertamente desencantados con la situación y con las perspectivas que nos ofrecía hasta el momento la supuesta “crisis del capitalismo” supuso, más que un soplo de aire fresco, una inyección de adrenalina. Un subidón que no sabíamos muy bien cómo iba a acabar pero que en esos momentos nos llenaba de ilusión.