El 3 de septiembre de 2019, una delegación de Irán visitó el Congreso español. El protocolo iraní dicta que los hombres no pueden estrechar la mano a las mujeres. Debido a este requisito, el partido de ultraderecha VOX anunció que no asistirían a la reunión debido al trato discriminatorio impuesto a las mujeres, dejándolas en un segundo plano. También tildaron de inaceptable e increíble que miembros de otros partidos asistieran. El asunto se resolvió parcialmente con la cancelación de la visita para evitar que las mujeres del Congreso español se encontraran en esta vergonzosa situación.
Gestos como este nos pudieran hacer pensar que VOX es una fuerza política en la vanguardia de la defensa de los derechos de la mujer. Pero la realidad es que el comportamiento del grupo de extrema derecha ha sido muy controversial con asuntos relacionados a la mujer (por decir poco). Solo dos días después del incidente antes mencionado, VOX expresó que no firmaría el acuerdo con el ayuntamiento de Madrid sobre la violencia contra la mujer, ya que este asume la culpabilidad a priori de un sector de la sociedad (i.e. hombres). A la vez,excluye la mención de violencia contra los hombres, ancianos y niños, ya que incorpora una serie de medidas exclusivamente enfocadas en la violencia contra la mujer.
Cuando se le increpó en una entrevista del canal público español - a Iván Espinosa de los Monteros, portavoz del partido en el Congreso - sobre el rechazo del acuerdo, expresó que las mujeres cometen más infanticidios que los hombres en España y que no hay necesidad de hablar de “violencia de género” y mucho menos tener leyes específicas sobre el asunto. Estas declaraciones denigrantes produjeron reacciones enfurecidas, especialmente en las redes sociales. Muchos expresaron su asombro, frustración e ira. De hecho, Espinosa de los Monteros se equivoca hasta en los datos: las cifras provistas por el Instituto Nacional de Estadística muestran que el género del asesino no es un factor relevante. Lo que fue devastador fue el uso de este atroz ejemplo para justificar su ultraje a las leyes sobre la violencia contra la mujer. A pesar de todo, una de las principales obsesiones de VOX desde que emergió al escenario político, ha sido la demonización del movimiento feminista.