De vez en cuando, la historia se las compone para obligar a la gente a hacer frente a un imprevisto encuentro moral con el destino. En la década de 1930, cuando Adolf Hitler llegó al poder, aquellos que apartaron la vista para no ver cómo se apaleaba a los judíos por las calles no se esperaban a que sus nietos, unas décadas más tarde, les espetaran: "¿Por qué no hicieron ustedes nada cuando todavía había alguna posibilidad de detener el horror?”.
Hoy, casi un siglo más tarde, nos encontramos de nuevo con algo parecido. El destino de las generaciones futuras está en juego, y cada uno de nosotros debe estar preparado a tener que hacer frente algún día a la posteridad y verse obligado a responder a la pregunta: “¿Qué hicieron ustedes cuando se dieron cuenta de que estaban jugando con nuestro futuro?".
A menos que usted haya estado viviendo bajo una roca en los últimos meses, o que reciba su actualización de noticias exclusivamente de Fox News, se habrá enterado sin duda de que el mundo se enfrenta a una grave, acelerada y descontrolada emergencia climática. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) ha emitido un comunicado advirtiendo a la humanidad de que solo disponemos de 12 años para cambiar las cosas antes de rebasar el punto de no retorno.