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Estar tan atareado perjudica seriamente la salud

Nuestro orden económico y político alimenta un estado de actividad constante que perjudica el bienestar individual y social. English

Estar tan atareado perjudica seriamente la salud
Pixabay/B_me. Pixabay Licence.
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No parece que tengamos nunca tiempo suficiente para conseguir hacer todo lo que tenemos que hacer. Estamos cada vez más atareados. Pero, ¿qué nos aporta todo este ajetreo?

La cultura dominante dice que estar ocupado es una virtud y por eso queremos estar ocupados - aunque nos quejemos. Estar atareado es señal de que somos personas productivas y de que tenemos un propósito en la vida. Ideas como "el tiempo es dinero" y "manos ociosas son el patio del diablo" han contribuido a definir nuestra cultura. Ambas actúan como colaboradoras de la economía capitalista, que depende de que estemos y nos mantengamos atareados para incrementar la productividad, expandir mercados y fomentar el hiperconsumismo. El ajetreo también ayuda a evitar que nos cuestionemos las premisas y los valores que impulsan el propio ajetreo.

El ajetreo es parte de un conjunto más amplio de factores que limitan nuestras opciones y que podamos sentirnos satisfechos. Lo que se da en llamar la "hegemonía de la actividad exagerada" hace referencia a dos procesos interrelacionados. En primer lugar, el ajetreo es producto de una intensa presión cultural. En segundo lugar, y lo que es más importante, perpetúa un sistema social que tiende a enriquecer a los ricos y a crear un número creciente de personas económicamente vulnerables. Se nos empuja a hacer más cosas y a querer hacer más cosas, pero la propia actividad limita nuestra capacidad para conseguir ser más felices, promover una mayor equidad, o salvar nuestro planeta en peligro de extinción.