La semana pasada, Ucrania advirtió al mundo de que Rusia podría estar planeando un ataque catastrófico contra la central nuclear de Zaporizhzhia.
La reacción a esta crisis ha sido otro fracaso de las Naciones Unidas, que se produce en medio de un fracaso mayor de la ONU a la hora de aplicar el derecho internacional y la diplomacia contra Rusia.
Normalmente, cuando se habla de los problemas de la ONU, se alude al derecho de veto o a otras cuestiones que, para ser solucionadas, requerirían cambios en la Carta de las Naciones Unidas, el documento que gobierna la organización. Y aunque tales reformas son necesarias, es probable que sólo se produzcan tras el final de la guerra ruso-ucraniana.