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Un optimismo basado en datos para los activistas de derechos internacionales

Los sondeos de opinión a lo largo de cuatro regiones del mundo indican que los activistas de derechos humanos pueden ser cautelosamente optimistas: el público los aprecia y confía en ellos. Una contribución al debate de openGlobalRights, La opinión pública y los derechos humanos. English, Français

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Para alcanzar el éxito, las agrupaciones locales de derechos humanos deben tener cierto nivel de apoyo local. Las agrupaciones locales siempre tienen la opción de pedir ayuda extranjera, pero los cambios duraderos requieren la participación a nivel nacional de los políticos, los actores estatales y la gente común. Es necesario que los políticos sientan la presión de sus electores con respecto a los derechos humanos, que los funcionarios crean que las agrupaciones de derechos humanos son confiables y que los miembros del público contribuyan con su voz, su dinero y su energía.

Los activistas de derechos humanos suelen ser pesimistas respecto a las opiniones del público, piensan que sus conciudadanos los ven con escepticismo, o algo peor. De acuerdo con las encuestas que realizamos en cuatro regiones del mundo, sin embargo, el público percibe las organizaciones y las ideas de derechos humanos positivamente. Además, las declaraciones de los críticos que afirman que los trabajadores de derechos humanos están vinculados a la intervención y las potencias extranjeras tienen poca aceptación entre el público. Nuestros datos sugieren que los activistas de derechos humanos pueden sentirse cautelosamente optimistas acerca de sus reputaciones públicas.

Percepciones de los activistas, encuestas al público

Para saber cómo se ven los activistas a sí mismos, primero entrevistamos cientos de trabajadores, activistas y expertos de derechos humanos a través de 60 países y les pedimos sus comentarios sobre la opinión que tiene el público sobre ellos, sus organizaciones y sus temas. Algunos creían que sus compatriotas los veían positivamente, como valientes defensores de la justicia. La mayoría, sin embargo, se sentían asediados, detestados e ignorados.