Se publicó una versión más extensa de este artículo originalmente en el número 20 de la Revista Sur, que puede encontrarse aquí, producido por Conectas.
La colaboración entre grupos internacionales y nacionales siempre ha tenido sus momentos complicados –malentendidos derivados de perspectivas, prioridades y recursos diferentes. Sin embargo, la típica brecha geográfica entre los dos tipos de grupos generalmente ha conducido a una división de labores natural y saludable.
Hoy en día, varios factores están poniendo a prueba este equilibrio. Para empezar, los grupos internacionales de mayor escala están colocando a más integrantes de su personal fuera de Occidente. Human Rights Watch, por ejemplo, lleva largo tiempo tratando de ubicar sus investigadores en los países en los que están involucrados.