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Postconflicto en Colombia (16). El actor ausente

Para completar el escenario de construcción de la paz en Colombia, es esencial llevar a cabo un proceso de negociación autónomo, que respete la identidad política de la "otra" guerrilla. Português English

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Once miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN), el segundo mayor grupo rebelde de Colombia, se rinden en Tumaco, Colombia, en 2009. AP Photo/William Fernando Martinez.

El proceso de paz de Colombia es hoy el principal referente de construcción de paz en el mundo. El próximo 26 de septiembre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) sellaran el acuerdo que pone punto final a 52 años de confrontación armada. Si la ciudadanía refrenda los acuerdos en el plebiscito del 2 de octubre estaremos ante el principal logro de construcción de paz desde el fin de la guerra en Nepal en 2007. Sin embargo aún estaremos hablando de unos acuerdos cojos,  porque no incluyen al otro movimiento armado insurgente –el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Sin el ELN no habrá paz completa.

Si bien el pasado 30 de marzo el Gobierno y el ELN anunciaron el inicio de negociaciones formales, con una agenda de cinco puntos, hasta la fecha las conversaciones se han estancado por desacuerdos procedimentales. El gobierno ha exigido a la guerrilla terminar con la práctica del secuestro antes de proceder con los diálogos de paz, a lo cual la insurgencia ha respondido con estupefacción que no acepta ningún condicionante para iniciar las negociaciones.  El resultado de este desacuerdo ha sido un mayor descrédito de la guerrilla ante una opinión pública, que no entiende y no acepta que el secuestro sea materia de negociación. Pero con este golpe mediático y moral a la guerrilla también ha salido perdiendo el gobierno y el país.