
Activistas en la Corporación Casa Mía en Medellín, Colombia. Corporación Casa Mia. Todos los derechos reservados.
Son las 11,30 de la noche y estoy sentada en el suelo del departamento do Dorian y Ximena Quintero en la ciudad colombiana de Medellín. Ambos coordinan un grupo de base de la sociedad civil llamado Corporación Casa Mía. La gata Sofía se despereza mientras aprendo lecciones de la vida de David, que es otro miembro del grupo (no uso su apellido para protegerlo).
En estos momentos, en Colombia, todo el mundo habla del rechazo, después de 52 años de guerra civil, al acuerdo con las guerrillas de las FARC por parte de una pequeña mayoría de los que fueron a votar en el plebiscito. Pero, de alguna manera, hay razones para un poco más de optimismo cuando quien defiende la paz es un joven de 24 años que pasó casi toda su adolescencia trabajando como sicario. Tras participar en el programa de rehabilitación Casa Mía, David se dedicó al sector de las soluciones de energía solar. “El trabajo más duro es el de encontrar la paz interior” —me dice— “me dedico a eso cada día”.