Print Friendly and PDF
only search openDemocracy.net

Violencia a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. El muro: ¿resuelve algo?

Las ciudades del norte de México están entre las más violentas del hemisferio. Al otro lado de la frontera, la historia es diferente. English

Este articulo se publica en el marco de la campaña Instinto de Vida.

Cerca fronteriza entre las oficinas de patrulla fronteriza de San Diego en California (izquierda) y Tijuana, México (derecha). Dominio público.

Parte de la justificación para el "gran muro" del presidente Donald Trump dice que es necesario para seguir protegiendo a América de lo que hay debajo. Dice que el norte de México está desbordado por la violencia relacionada con las drogas, y que existe un riesgo verdadero de que esa violencia se extienda a las ciudades y pueblos norteamericanos.

Pero la dinámica del narcotráfico –y sus números— apuntan a una realidad diferente.

En el Instituto Igarapé hemos recopilado los datos oficiales más actualizados sobre homicidios a ambos lados de la frontera. Los resultados muestran que las ciudades del lado estadounidense están entre las más seguras del país, mientras que el norte de México, por su parte, es uno de los lugares más violentos del hemisferio. Los datos sugieren también que es improbable que, con la eventual presencia de una barrera física, exista realmente la posibilidad de que el nivel de violencia aumente o disminuya.

En 2015, la tasa promedio de homicidios en los 23 condados fronterizos de Estados Unidos fue de 3,2 asesinatos por 100,000 habitantes, menor que la tasa nacional de homicidios del mismo año, 5,3 por 100,000 habitantes para todo el país. US City Crime Rankings no nombra una sola ciudad fronteriza entre las 60 metrópolis estadounidenses más peligrosas. Mientras tanto, en el mismo año, los 35 municipios fronterizos mexicanos tenían una tasa promedio de 20,8 por 100.000, es decir, 6,5 veces más que la de sus vecinos del norte. 

La barrera física, que ya existe entre los EE.UU. y México, ¿es capaz de "mantener a Estados Unidos seguro"? No es probable. Los cárteles de la droga ya operan en ambos lados de la frontera (en eso se basa su negocio) y es más fácil conseguir armas y municiones en los Estados Unidos que en México. Sin embargo, la dinámica fronteriza es más costosa para México que para Estados Unidos, porque la escasez de puntos de acceso a los mercados estadounidenses genera una violenta competencia entre quienes desean controlarlos. En otras palabras, la propia frontera forma parte de la razón por la cual el norte de México es tan violento. Como ha argumentado Ioan Grillo, autor de Gangster Warlords, el muro sólo hace que incrementar el coste de las transacciones ilegales, lo que a su vez proporciona más dinero a las redes criminales. 

Tasas de Homicidios en la Frontera México-Estados Unidos, 2011-2015.

Esta dinámica es aún más evidente cuando se examinan los niveles de violencia a lo largo del tiempo. Omar García-Ponce y Hannah Postel, del Centro para el Desarrollo Mundial en Washington, DC, demostraron cómo, en las últimas dos décadas, las tasas de homicidios de Estados Unidos se han mantenido constantemente baja, mientras que el lado mexicano siempre ha sido más violento, con tasas de homicidios fluctuando entre los15 y los 20 homicidios por 100.000 habitantes. Según García-Ponce y Postel, entre 2007 y 2010, coincidiendo con violentas disputas territoriales entre cárteles de la droga y entre éstas y la respuesta militarizada del gobierno mexicano, esta tasa de asesinatos aumentó drásticamente. 

Los datos más recientes muestran que, entre 2011 y 2015, esta tendencia cambió, con una caída constante en las tasas de homicidio a ambos lados de la frontera. Durante esos cinco años, la tasa promedio de homicidios en los municipios fronterizos mexicanos disminuyó de 38.6 (2.692 asesinatos) a 20.8 (1.529 homicidios). Al mismo tiempo, en los condados fronterizos de los Estados Unidos, la tasa de homicidios bajó de 3.9 (393 asesinatos) a 3.2 (339 asesinatos). Esto podría sugerir, a primera vista, una relación positiva entre la violencia a ambos lados de la frontera pero, mientras que esta caída en la violencia en México fue acompañada por una caída (más pequeña) en los EE.UU., los picos en el número  de asesinatos al sur de la frontera no muestran se corresponden con una violencia creciente al norte de la misma. 

Tasas de Homicidios en la Frontera México-Estados Unidos, 2011-2015

La mala noticia es que la situación en México ha cambiado durante el último año. En 2016, la tasa de homicidios en los municipios fronterizos volvió a subir, con un aumento de 20,8 por 100.000 habitantes a 26,5 : seis puntos en sólo 12 meses. Este cambio está relacionado con la fractura gradual de los cárteles y multitud de pequeños enfrentamientos entre grupos menos estables y predecibles. Los índices de asesinatos saltaron en municipios como Tecate (de 19,8 a 50,6) y Tijuana (de 35,5 a 49,8) en el estado de Baja California, y Ciudad Juárez (de 18,9 a 32,7) en el estado de Chihuahua. Pero, nuevamente, no hubo un aumento concomitante en los condados fronterizos de los Estados Unidos, un aumento que se esperaría si el desbordamiento de la violencia fuera una amenaza inminente. 

Homicide Rates in the US–Mexico Borderlands, 2011-2016.

Ante esta realidad, para evitar el deterioro de las condiciones de seguridad a lo largo de la frontera, es desafortunada y probablemente irrelevante la propuesta de construir  una "gran gran muralla", como lo es la orden dada por el presidente Trump de luchar frontalmente contra "los cárteles". La frontera no necesita un nuevo muro para contener cárteles que ya están al borde de la extinción en el entorno criminal. La frontera requiere una estrategia de cooperación seria, basada en la corresponsabilidad de ambos países ante el problema de la delincuencia organizada transnacional, para proteger a las comunidades estadounidenses y mexicanas, y para reducir el número de homicidios en ambas partes. Estados Unidos puede tener un papel positivo: pero construir una muralla no debería formar parte de ese papel.

Referentes

The Federal Bureau of Investigation Uniform Crime Reporting Statistics (https://ucr.fbi.gov), The New Mexico Department of Public Safety (http://www.dps.state.nm.us/index.php/uniform-crime-reports/), The Arizona Department of Public Safety (http://www.azdps.gov/about/reports/crime_in_arizona/), The Texas Department of Public Safety (http://www.dps.texas.gov/administration/crime_records/pages/crimestatistics.htm), the US Census Bureau intercensal population estimates (https://www.census.gov/en.html), Consejo Nacional de Planeación – Secretaría de Gobierno (http://www.conapo.gob.mx/es/CONAPO/Proyecciones_Datos), Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (http://secretariadoejecutivo.gob.mx/incidencia-delictiva/incidencia-delictiva-fuero-comun.php)

______________

Este articulo se publica en el marco de la campaña Instinto de Vida (https://www.instintodevida.org)

About the author

Juan Carlos Garzón es investigador asociado de la Fundación Ideas para la Paz, del Woodrow Wilson Center (Washington D.C) y asesor regional del Instituto Igarapé (Brasil). Politólogo de la Universidad...


We encourage anyone to comment, please consult the
oD commenting guidelines if you have any questions.