La primera vez que leí sobre ‘reversión de la píldora abortiva’ (APR en inglés) pasaron por mi cabeza imágenes fantásticas. Recuerdo haberme preguntado: “¿Se trata de reimplantar fetos o embriones abortados en el útero?”.
Después trabajé en una investigación encubierta de openDemocracy que expuso la propagación mundial de este presunto ‘tratamiento’ y descubrí de primera mano que se trata de una parodia de medicina moderna que solo funciona en una versión falsificada y distorsionada de la realidad.