Garfield Hylton, un trabajador de Amazon, sabe desde hace tiempo que la empresa monitorea y registra minuto a minuto su jornada laboral. Cada producto que escanea, cada segundo que transcurre entre un escaneo y otro, cada vez que su escáner está brevemente inactivo: todo se rastrea, se registra y se utiliza para establecer objetivos y predicciones de productividad.
Pero lo que Hylton, de 62 años, no sabía hasta ahora es que Amazon también vigila la posible "disidencia" en el depósito donde trabaja, situado en Coventry, centro de Inglaterra, mediante una herramienta de inteligencia artificial (IA) que revisa las publicaciones de sus trabajadoras y trabajadores en redes sociales y en el panel de avisos del personal de la empresa.
Documentos internos que se publicaron en el marco de una batalla legal entre Amazon y un sindicato canadiense indican que el gigante tecnológico utiliza Atlas, una herramienta interna de predicción basada en IA, para predecir la probabilidad de que sus empleadas y empleados en los depósitos de Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido intenten formar un sindicato, organizar una ocupación o llevar a cabo otras "acciones laborales disruptivas".
Los documentos, que parecen ser insumos de capacitación para gerentes de Amazon en Canadá, incluyen un apéndice que indica que Atlas recopila "cientos de datos", como publicaciones en foros de Reddit y respuestas de las personas empleadas a encuestas internas de retroalimentación, así como información más amplia sobre el lugar de trabajo y cualquier acción sindical previa, para asignar a cada uno de sus almacenes un puntaje de riesgo de actividad sindical de entre 100 y 900.
Cuanto menor la puntuación, mayor la probabilidad de que los trabajadores de un depósito – a quienes Amazon denomina “asociados” – se sindicalicen o tomen otras acciones que puedan afectar la productividad o la rentabilidad de Amazon. El documento indica que, para la dirección de la empresa, los puntajess más altos son “mejores”.
Esto “deja en evidencia que para ellos la sindicalización es mala”, dijo a openDemocracy Michael Newman, abogado de la firma legal Leigh Day, con sede en Londres. Newman observó que se trata de “una historia muy diferente” a la que mostraban declaraciones previas de Amazon, en las que aseguraba que no pretendía impedir que sus trabajadores se afiliaran a un sindicato.
Según el puntaje de “riesgo sindical” en la herramienta Atlas, los depósitos estan clasificados en cinco niveles. El Nivel 5 indica "ningún riesgo inmediato percibido" y el Nivel 1 "inminente actividad futura". El documento indica que esta clasificación se puede usar para "orientar las decisiones sobre personal, la planificación de recursos, las acciones estandarizadas y la responsabilidad de mitigar riesgos para la estructura laboral de Amazon".
Un portavoz de Amazon refutó la descripción de Atlas como "monitoreo o vigilancia de empleados individuales", y dijo que "se limita al nivel de actividad de un sitio/edificio".
La empresa, agregó el portavoz, "no hace seguimiento de las opiniones, afiliaciones o membresías sindicales de empleados individuales", ni de ningún "dato personal", y Atlas no se utiliza para monitorear la disidencia, sino para "ayudarnos a comprender dónde los asociados necesitan más apoyo y para asegurarnos de que estamos abordando los problemas que plantean".
En total, 16 depósitos de Amazon en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido están clasificados como Nivel 1, según el documento. Dos están en el Reino Unido: un centro de distribución robotizada de pedidos de 500 millones de libras esterlinas (670 millones de dólares) en Sutton Coldfield, al noreste de Birmingham (conocido por Amazon como EMA4), y el almacén donde trabaja Hylton cerca de Coventry (BHX4).

Hylton, cuyo trabajo consiste en recibir productos en el depósito y despacharlos a otros almacenes, está afiliado al sindicato industrial GMB. En su opinión, la cantidad de datos que Amazon ha recopilado sobre él y sus compañeras y compañeros crea un enorme desequilibrio de poder, ya que los trabajadores solo cuentan con sus propias experiencias para defenderse.
“Esto no es correcto en una democracia…, el empleador no debería interferir”, dijo Hylton a openDemocracy luego de enterarse de la herramienta Atlas a través de su sindicato. “Los trabajadores deberían tener la libertad de decidir si desean sindicalizarse”, dijo. “Si se ejerce vigilancia, se está socavando ese proceso de forma deliberada e intencionada”.
Rachel Fagan, dirigente del sindicato GMB, dijo a openDemocracy: “Estos documentos dejan muy claro que estos sitios son vigilados en busca de actividad sindical. Todo el mundo sabe que Amazon ejerce una intensa vigilancia, pero esto es más personal.
“Amazon está utilizando esta tecnología esencialmente para burlar o manipular a los trabajadores que quieren organizarse [en un sindicato]. En esta lucha contra Amazon, nada es equitativo; tienen toda la riqueza, toda la tecnología, todo a su disposición y lo utilizan”, añadió.
GMB lleva mucho tiempo intentando sindicalizar a los y las trabajadoras de Amazon en el Reino Unido, y estuvo a punto de conseguirlo en Coventry en julio de 2024. Los empleados de ese depósito fueron los primeros del país en declararse en huelga contra Amazon en enero de 2023 y, seis meses después, alrededor de 2.600 votaron para deicidir si se formalizaba una sección del GMB en el depósito, que se perdió por solo 28 votos.
El sindicato y Foxglove, una organización sin fines de lucro dedicada a la justicia tecnológica, acusaron a Amazon de desplegar "tácticas sucias" en los días previos a la votación, para influir en du resultado. Estas tácticas incluyeron la contratación masiva de trabajadores no sindicalizados y la colocación de códigos QR en pantallas, mesas de la cafetería y puertas de los baños del almacén, que las empleadas podían escanear para cancelar su afiliación al GMB.
Foxglove y Leigh Day representan a dos trabajadores en un juicio contra Amazon por el uso de códigos QR para “cancelar la afiliación con un clic”, con el argumento de que esta herramienta fue un intento de “intimidar” a los trabajadores para que abandonaran su sindicato.
Los documentos que revelaron la existencia y uso de la IA Atlas se conocieron a raíz de otra demanda, interpuesta por el sindicato canadiense Unifor, y fueron divulgados por el medio estadounidense Truthout, ante la Junta de Relaciones Laborales de Columbia Británica, el tribunal administrativo sobre derechos laborales y sindicales de esa provincia de Canadá.
La Junta dictaminó que Amazon violó varias leyes laborales locales. Poco antes, también había fallado que la empresa había congelado de manera ilegal los salarios de los y las trabajadoras sindicalizadas en un almacén de las afueras de Vancouver.
Rosa Curling, codirectora ejecutiva de Foxglove, considera que el nivel de vigilancia detallado en el documento es "altamente intrusivo", lo que demuestra que Amazon tiene una "política muy deliberada para frustrar la organización y la sindicalización, y está utilizando todo tipo de herramientas para lograrlo".
Curling continuó: “Estamos revisando estos documentos para ver si hay argumentos adicionales que deberíamos agregar a la demanda que ya presentamos por incitación ilegal, o incluso sobre esta violación permanente del derecho de los trabajadores a sindicalizarse, que es un derecho ampliamente reconocido en las leyes británicas”.
Amazon aseguró a openDemocracy que no está utilizando el sistema Atlas en el Reino Unido. Pero no contestó nuestra pregunta sobre si emplea un sistema similar con otro nombre.
Newman, de Leigh Day, dijo: "Ahora que sabemos que Amazon utiliza Atlas, haremos más preguntas sobre qué datos se usan y cómo se obtuvieron esos puntajes".
Amazon ya fue declarada culpable de vigilancia "excesiva" de sus trabajadores. En 2022, la Comisión Nacional de Informática y de Libertades de Francia, encargada de controlar la protección de los datos personales y las libertades individuales, multó a la empresa con 32 millones de euros (35 millones de dólares) por violar el Reglamento General de Protección de Datos.
El motivo de la multa fue que Amazon vigilaba la actividad de sus trabajadoras y trabajadores con tanta precisión que se activaba una alerta si permanecían inactivos entre uno y 10 minutos.
Un portavoz del gobierno británico, interrogado sobre si la herramienta Atlas de Amazon establece un nivel de control apropiado de los trabajadores, contestó: “Tanto los empleadores como los trabajadores comparten el interés de que las tecnologías de monitoreo del lugar de trabajo se utilicen de forma transparente, justa, responsable y fiable, para que puedan respaldar la productividad y la buena gestión, manteniendo la confianza en el ambiente laboral. Esperamos que todos los empleadores respeten el derecho de los trabajadores a participar en actividades sindicales legales”.
El portavoz de Amazon agregó: “La caracterización que hace el sindicato GMB es equivocada. Esto no es vigilancia. Como cualquier empleador responsable, tenemos muchas vías para que nuestro equipo nos retroalimente, y utilizamos esa retroalimentación para identificar dónde podemos mejorar la experiencia diaria de nuestros empleados”.
“Nuestros empleados siempre tienen la opción de afiliarse o no a un sindicato. Lo que más nos importa es la relación directa entre nuestros equipos y sus gerentes: así se escucha la voz de todos, no solo la de unos pocos, y cuando alguien detecta una manera de mejorar su trabajo, podemos actuar con rapidez. En los últimos años hemos logrado avances significativos en aspectos importantes como el salario y la seguridad, y sabemos que siempre hay margen para mejorar. Ese es nuestro objetivo: mejorar cada día”.