La llegada al gobierno de México de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), su Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y su proyecto «cuarta transformación», en 2018, modificó el escenario político, tanto en el plano más superficial de lo que Antonio Gramsci llamaba la «pequeña política» como en algunos procesos de fondo, que atañen a formas y expresiones político-culturales.
En relación con los actores más visibles y ruidosos, además de las reconfiguraciones que ha implicado para las izquierdas, vale la pena detenerse en el reacomodamiento de la derecha del espectro político. Por derecha hay que entender un conjunto de actores políticos organizados, pero también los entramados sociales y los aparatos ideológicos que los retroalimentan.
En este sentido, en la coyuntura de las elecciones legislativas del próximo 6 de junio, la gran novedad es la alianza entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) –ubicados en orden de importancia– bautizada Va por México. Pero más allá de la punta del iceberg hay que contemplar un cuerpo de volumen más extenso constituido por sectores y fracciones de clases, así como otros actores empresariales y los medios de comunicación masivos que les pertenecen.