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Cien días de Milei en Argentina: Apenas crueldad y transgresión

Tres meses de ruido y furia mientras Argentina hace equilibrio al borde del abismo

Cien días de Milei en Argentina: Apenas crueldad y transgresión
El presidente argentino Javier Milei, su hermana y secretaria de la presidencia, Karina Milei (izquierda), y el ministro del Interior, Guillermo Francos (derecha), en una ceremonia celebrada por el papa Francisco el 11 de febrero de 2024 en el Vaticano | Franco Origlia/Getty Images
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El 10 de diciembre pasado, aniversario 40 de la recuperación de la democracia argentina, llegaba a la Casa Rosada el economista Javier Milei, un ‘anarcocapitalista’ que ha expresado su escepticismo sobre la democracia y que sigue considerando al Estado una “organización criminal”.

Milei se esfuerza en mostrar que su llegada al poder no solo no lo modera, al contrario de lo que suele ocurrir, sino que alimenta aún más sus ansias refundacionales. Una suerte de ‘Rebelión del Atlas’ (‘Atlas Shrugged’) rioplatense, que recupera las imágenes de capitalismo heroico de la novela de Ayn Rand, publicada en 1957, junto con visiones mesiánicas de la política que lo llevan a compararse con Moisés; o a comparar a su hermana Karina con Moisés y reservarse para sí el papel del hermano, y ‘traductor’ de Moisés, Aarón.

Un presidente-trol

Para Milei, la refundación nacional pasa por acabar con “100 años de colectivismo” que habrían desviado al país del destino trazado por los liberales del siglo XIX, llevándolo a ser una enorme ‘villa miseria’. Pasa también por acabar con la ‘casta’ política – recuperó incluso la consigna “Que se vayan todos”, coreada en las calles durante la rebelión social de 2001– aunque en su gobierno abunden los políticos de carrera, incluido el excandidato presidencial peronista Daniel Scioli, quien en 2015 perdió por escaso margen frente al expresidente conservador Mauricio Macri (2015-2019) y hoy es secretario de Turismo, Ambiente y Deportes.