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Bloque 28: la explotación petrolera que amenaza la selva ecuatoriana, y el planeta

Para los indígenas y otras comunidades de la cuenca de los ríos Napo y Pastaza, luchar para que las montañas se mantengan vivas y libres de explotación petrolera, minera o hidroeléctrica es una cuestión de vida o muerte

Bloque 28: la explotación petrolera que amenaza la selva ecuatoriana, y el planeta
Las misteriosas montañas azules de mi infancia resultaron ser un tesoro de biodiversidad para el mundo entero | Andrés Tapis
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Yo viví y crecí en el campo. Hacia 1990, cuando empecé a adquirir memoria de mis acciones, vivíamos con la familia en el Centro Fátima, una finca de 28 hectáreas conocida en el país como experiencia pionera de conservación del bosque húmedo tropical.

Desde las gradas de la casa miraba a menudo junto a mi hermana las famosas “montañas azules”, bautizadas así por mi padre por aquella coloración peculiar y que, décadas más tarde, durante mi periodo universitario en la carrera como biólogo de campo, denominaríamos como los Andes subtropicales, correspondientes al Bosque Protector Abitahua del Corredor Ecológico Llanganates Sanday, una área de transición (ecotono) que conecta las vertientes orientales de los Andes ecuatorianos con las tierras bajas de la Amazonía.

Una cantidad de historias y leyendas se contaban en la casa sobre estos míticos montes, a los que muchos han intentado acceder guiados por las fábulas de tesoros pre y post incásicos, así como de su fauna y flora salvajes. Pero hacia esa época, y en mi simple entendimiento de joven, pocas personas habían explorado, o al menos me habían contado.