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Carta de la Embajada de Venezuela

En respuesta al artículo de openDemocracy Lo que Venezuela nos dice acerca de la política exterior del Partido Laborista, la embajada de Venezuela escribió esta carta a su autor, Paul Canning. English

Rocio Maneiro
17 October 2017
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Bandera de Venezuela. Jonathan Alvárez C./Wikicommons.

Sr. Canning, 

Tras la publicación de su artículo Lo que Venezuela nos dice acerca de la política exterior del Partido Laborista en openDemocracy el 30 de septiembre, la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela quisiera aclarar algunos puntos, tomando en cuenta que el texto demuestra una manipulación informativa que los lectores deberían conocer.

En el artículo, se lleva a cabo un ejercicio de inducción que, a partir de la descripción de situaciones específicas, se llega a una conclusión profundamente negativa sobre la realidad venezolana. Pero la realidad del país no se ve reflejada en la crónica de casos específicos, sino en la complejidad de una visión panorámica. De otra forma, este ejercicio se podría llevar a cabo en cualquier otro país del mundo y se llegaría a la misma conclusión, inclusive en Europa occidental, donde se promovió por primera vez el Estado de Bienestar. 

Todas las naciones tienen problemas y es precisamente por esto que el ejercicio selectivo que agranda los hechos no debería ser hecho solamente por las necesidades de las políticas internas de ciertos sectores de otro país. Este fenómeno internacional de “selectividad mediática” hacia Venezuela no es nuevo: comenzó con el primer mandato del Comandante Chávez en 1999 y ha continuado sin interrupción hasta el día de hoy, aunque se intensificó durante los últimos tres años, precisamente cuando el precio del petróleo, nuestra principal fuente de ingresos, cayó hasta un 80%.

La atención mediática disfuncional en Venezuela contrasta con la falta de cobertura de las realidades internacionales de otros países, como los Estados Unidos, donde existe una violación sistemática, de primera y segunda generación, de los derechos humanos de su población. Los poderes de ese Estado se han alternado por décadas entre el abandono de sus funciones socioeconómicas con políticas claramente represivas y/o excluyentes. Pero una densa red mediática, planificada por los intereses de grandes corporaciones, busca hacer esta realidad invisible para la mayoría de las personas.

Curiosamente, el establecimiento mediático compuesto, entre otros, por individualidades bien remuneradas, no cuestiona otros países u organizaciones que mantienen excelentes relaciones exteriores con el gobierno de Estados Unidos. En su caso, señor Canning, nosotros en la Embajada no pensamos que su silencio se deba a la ignorancia de la situación interna de ese país, sino porque usted practica la selectividad mediática y la atención disfuncional. Es esa la razón de su sorpresa cuando se trata de ciertos países. Entonces, si no muestra una imparcialidad básica, su preocupación por Venezuela, para muchos, no parece genuina. 

La realidad sustancial de Venezuela es diferente a lo que usted y muchos otros quieren mostrar:

- El país ha pasado por una profunda transformación en los últimos 19 años. En 1999, una nación profundamente desigual, en la que una oligarquía se beneficiaba de las ganancias del petróleo, se convirtió en una democracia próspera, con un gobierno que responde a los intereses del pueblo y no de las corporaciones. Entre los logros tangibles se encuentran: la eliminación del analfabetismo, la creación de un sistema de salud pública primaria, el aumento exponencial del acceso a la educación a todos los niveles; la prohibición constitucional de la privatización de industrias estratégicas, incluyendo la PDVSA, nuestra compañía petrolera; la construcción de grandes infraestructuras, incluyendo 1.700.000 viviendas públicas, y la expansión del sistema de seguridad social que ha aumentado en millones el número de pensionistas.

- Estos logros se han mantenido a pesar de la drástica caída de los ingresos del petróleo desde 2015 que, en algunos periodos, ha significado el 80% del ingreso nacional. En otros países, tal situación habría llevado a la implementación de un programa de ajuste neoliberal. Además, a la violación sistemática de los derechos humanos que sería el resultado de la represión de las mayorías sociales disidentes, y a la obstaculización del ejercicio democrático de las políticas. Nada de esto ha pasado en Venezuela. De hecho, este 15 de octubre se realizarán elecciones regionales en las que participará la oposición: estas son las elecciones vigesimosegundas en los últimos 19 años en el país. 

- Al mismo tiempo, desde 1999, el mayor poder militar del mundo, en alianza con la oposición política y económica más radical en Venezuela, ha implementado un plan de desestabilización similar al que fue aplicado con Salvador Allende en 1973, acentuando en paralelo la caída de nuestra principal fuente de ingresos. El elemento esencial de este plan consiste en el sabotaje de la distribución de los bienes de consumo básico por parte de los monopolios privados, acompañado de una campaña permanente, en los medios privados a nivel nacional e internacional, culpando al Gobierno Bolivariano de la causa de la escasez. 

- Desde el comienzo del 2015, las amenazas a la soberanía e independencia de Venezuela han sido interminables. En marzo de ese año, una orden ejecutiva del entonces presidente Barack Obama describió Venezuela como una “inusual amenaza” para los Estados Unidos. Desde entonces y hasta la fecha, innumerables representantes de ese país, especialmente militares, han hecho advertencias y han proferido amenazas al gobierno venezolano. Recientemente, el 11 de agosto, el Presidente Trump amenazó públicamente con intervenir militarmente en Venezuela y, el 25 de ese mes, aprobó sanciones financieras que afectarán seriamente la economía del país y de la población.

- Señor Canning, ahora Venezuela no obedece los intereses de las corporaciones privadas y tampoco acepta la presión internacional o la interferencia en sus asuntos internos a través de una campaña mediática de gobiernos extranjeros. En medio de la compleja situación en la que nos encontramos, amenazados por el aparato industrial armamentístico y la complicidad de sus colaboradores internos, lo último que necesita nuestro país es convertirse – con su ayuda y la de otros - en un cliché al que acudan terceras partes buscando ganancias políticas. 

Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en el Reino Unido

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