Por primera vez, una ley en Argentina reconoce que el abuso sexual sistemático contra niñas y mujeres indígenas, naturalizado bajo el nombre de ‘chineo’, es un crimen de odio que debe prevenirse mediante sensibilización y educación.
El ‘chineo’ es una práctica sistemática de abuso sexual y agresión a niñas, niños y mujeres indígenas por parte de hombres criollos, es decir, de ascendencia no indígena, frecuentemente con mayor poder económico, social o político. En lengua wichí se los llama hätäy, “demonios blancos”.
No por casualidad a la ley 8534, aprobada por el Congreso de la norteña provincia de Salta el 16 de abril, se la conoce como ‘ley Octorina’, en memoria de la lideresa wichí Octorina Zamora que defendió los derechos humanos de los pueblos originarios. Es resultado de una larga lucha de las mujeres indígenas.