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Caza furtiva y tráfico de animales silvestres en la Amazonía peruana

La gran biodiversidad del Perú es fuente de delitos ambientales por parte de traficantes de animales para venderlos en el mercado negro

Caza furtiva y tráfico de animales silvestres en la Amazonía peruana
Pericos de ala amarilla a la venta como mascotas amontonados en una tina de plástico en un mercado negro de animales silvestres | Jason Edwards / Alamy Stock Photo
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Perú es uno de los diez países con mayor biodiversidad del mundo. Según el Ministerio del Medio Ambiente de Perú, es el segundo después de Colombia en cuanto a cantidad y tipos de aves, y se ubica entre los cinco primeros a nivel mundial en anfibios, mamíferos y plantas. Esto ha llevado a que el país sea un semillero para el tráfico de vida silvestre, parte de la cual es cazada furtivamente para el comercio de mascotas. También es cazada para ser consumida como carne de animales silvestres, o sacrificada para remedios tradicionales y rituales religiosos. Otras especies se utilizan en investigaciones científicas o para atraer turistas.

El Servicio Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) es responsable de desarrollar e implementar la estrategia nacional de lucha contra el tráfico de vida silvestre. El Serfor también está a cargo de hacer cumplir la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), acuerdo internacional que rige la caza y el comercio de especies en peligro de extinción. Las responsabilidades de la agencia gubernamental incluyen la concesión de licencias de exportación, licencias de caza, cuotas de captura y la regulación y el monitoreo de la comercialización de productos animales.

El Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y la Fauna Silvestre (Osinfor), por su parte, desempeña el papel de inspeccionar la vida silvestre, incluidos los planes de manejo, centros de rescate, centros de cría y zoológicos, así como sancionar a los infractores.