El líder de la ultraderecha chilena José Antonio Kast se convirtió el domingo en el candidato presidencial más votado en la historia del país (58,2%, frente a 42% para la candidata de izquierda Jeannette Jara), con el matiz relevante del retorno al voto obligatorio.
Kast, que hace algunos años afirmaba que “si Pinochet estuviera vivo, votaría por mí”, comienza a planificar su llegada a La Moneda al frente de lo que ha denominado un “gobierno de emergencia”, construido sobre una narrativa de campaña de que Chile es un país “que se cae a pedazos”.
La prensa internacional destacó los vínculos ideológicos del presidente electo con la dictadura militar y su vínculo familiar con el nazismo alemán. “Hijo de un miembro del partido nazi, admirador del dictador Augusto Pinochet”, lo caracterizó The Guardian. En paralelo, consignas que reivindicaban abiertamente a Pinochet formaron parte de las celebraciones de sus adherentes en distintos puntos del país.