El aumento de la tasa de delitos violentos sigue siendo la mayor amenaza para la seguridad pública y la estabilidad en México. En los últimos doce años, los grandes grupos delictivos se han fragmentado en grupos más pequeños, lo que ha desatado una gran cantidad de conflictos armados letales en diferentes regiones.
El presidente Andrés Manuel López Obrador, quien se posicionó en diciembre, ha hecho de la reducción de la violencia una pieza central de su plataforma de gobierno. Pero las tasas de homicidios en 2019 están en camino de superar los niveles récord de años anteriores, alcanzando picos en estados como Guanajuato y Jalisco.
La marea de asesinatos se debe en parte a la división de los carteles en aproximadamente 200 grupos armados más pequeños, lo que ha generado competencia entre dichos grupos y ha debilitado la capacidad de los grandes jefes para imponer disciplina.