Emplazado en el corazón del Desierto de Atacama, una de las zonas más áridas del mundo, el río más extenso de Chile (y el segundo más largo de América Latina con casi 440 km de largo) está desapareciendo.
Su importancia estratégica es vital, pues es la única fuente de agua que llega al mar en más de 800 km de norte a sur, generando un polo de asentamiento de culturas prehispánicas andinas, especialmente en los oasis de Quillagua, Calama y Chiu Chiu.
Formado a partir de una veintena de afluentes subterráneos que afloran y se van juntando hasta formar un limpio y prístino caudal, este río comienza un peregrinaje por quebradas y vados, por comunidades y pueblos ancestrales, hasta encontrarse con el mar.