
Firma del acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC. Septiembre de 2016. Foto: Wikimedia Commons.
1. Era el momento adecuado
En 2011, en el momento y las circunstancias que rodearon de la muerte de Alfonso Cano, comandante en Jefe, miembro del Secretariado de las FARC y pieza clave de una ofensiva militar sostenida, se produjeron cambios fundamentales en el liderazgo de las FARC. La inteligencia obtenida indicó que la organización estaba a favor de la reforma para evolucionar hacia una entidad política, en lugar de perpetuarse como movimiento armado. Por parte del gobierno, la guerra le estaba costando demasiado al país y, por lo tanto, había llegado el momento de intentar poner en marcha un nuevo y esperanzador proceso de paz.
2. Un cambio de gobierno
El gobierno anterior había abordado el conflicto de manera diferente: lo había enfocado como una guerra contra el terrorismo, sin admitir la existencia de un conflicto armado dentro del país. Eso implicaba que el gobierno no reconocía a las víctimas del Estado y no estaba dispuesto a negociar la paz. Cuando el presidente Álvaro Uribe dejó el cargo en agosto de 2010, el nuevo gobierno pudo reconsiderar ese enfoque del conflicto. La determinación política y el liderazgo del nuevo presidente, Juan Manuel Santos, supuso un punto de inflexión.