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Cinco claves para entender las protestas en Cuba

En las mayores protestas de su historia reciente, muchos cubanos y cubanas se manifestaron en contra del gobierno y del mal manejo de la pandemia, solo para toparse con la represión de un régimen esclerótico

democracia Abierta
14 julio 2021, 12.00am
Protestas en Cuba el 11 de Julio 2021
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Por primera vez en más de 60 años, miles de cubanos salieron a las calles en más de veinte poblados y ciudades a lo largo de la isla, para gritar "libertad" y "abajo la dictadura".

El presidente Miguel Díaz-Canel, salió en vivo en televisión nacional para convocar, con la retórica más imprudente y provocadora, a sus seguidores a que salieran a las calles a "enfrentar" a los manifestantes.

"La orden de combate está dada: a la calle los revolucionarios", afirmó el mandatario, quien atribuyó la actual crisis que vive la isla al enemigo de siempre: el embargo de Estados Unidos, agravado por las medidas que tomó del gobierno de Donald Trump.

Las protestas del domingo fueron duramente reprimidas, con golpizas y cientos de detenciones, según muestran videos en redes sociales. Esto es histórico, ya que en la isla funciona un sistema de partido único y la oposición al gobierno no está permitida.

¿Qué pasó entonces? ¿Cuál fue el detonante? A continuación, cinco claves que explican estas protestas inéditas en Cuba.

Lejos de la Habana

San Antonio de los Baños en la región de Artemisa, y Palma de Soriano en la región de Santiago, son las dos localidades relativamente alejadas de La Habana donde comenzaron las protestas. Son estos los dos primeros lugares donde, por primera vez en años, revientan protestas sociales en Cuba, y de ahí se extienden a la capital y a otras zonas del país.

Se habla de hambre en una isla que siempre proclamó que la revolución iba a traer pan para todo el mundo

Según el testimonio de periodistas locales, videos e imágenes difundidos en redes sociales, allí cientos de ciudadanos salieron a las calles el domingo a gritar "Libertad, libertad". Rápidamente, y en gran medida gracias a las redes sociales, las imágenes de los dos municipios llegaron a otros lugares del país donde los cubanos decidieron seguir su ejemplo.

Quizás el pequeño tamaño y la relativa lejanía de esas dos localidades del centro del poder autoritario en La Habana fueron un factor determinante para que los ciudadanos, cuyo hartazgo es ya patente desde hace tiempo en toda la isla, se sintieran con fuerzas de enfrentarse al régimen.

El Coronavirus y sus problemas

Las protestas se dan en medio del peor brote de la pandemia en Cuba, con una tercera ola que se enfocó en La Habana. El sábado día 10, la isla reportó la mayor cantidad de contagiados y fallecidos por la Covid-19: 6.923 contagios y 47 fallecidos.

Los reclamos, sin embargo, se deben al subregistro en número de enfermos y de muertos a raíz de una crisis sanitaria que el gobierno, que le apostó fuertemente al desarrollo de una vacuna autóctona que sería el orgullo de la sanidad cubana, se niega a aceptar.

La isla mantuvo la pandemia bajo control los primeros meses de 2021, sin embargo, ahora ve la peor ola desde que el virus llegó a Latinoamérica y el Caribe. Durante la última semana, la isla ha batido sus récords diarios de contagios y muertes, lo que ha hecho que los centros de salud colapsen. A eso, se suman casos de enfermos, de Covid-19 o de otras enfermedades, que han muerto en sus casas por falta de espacio en los hospitales.

Miles de cubanos que se unieron a las manifestaciones buscaban que se volvieran virales en redes las imágenes de los hospitales colapsados. En su discurso del domingo, el presidente destacó que es la primera vez que Cuba vive una crisis de estas dimensiones y enfatizó que ellos crearon su propia vacuna, Abdala, que sin embargo no ha sido probada.

Crisis económica

La isla depende económicamente, en gran parte, del turismo. Con este sector congelado por la pandemia, el impacto en la vida económica de los cubanos, ya de por sí muy precaria, ha sido profundo. A eso, se suma una creciente inflación, apagones de luz, escasez de comida, de medicamentos y de productos de la canasta básica que provoca largas filas de horas y hace que se hable de hambre en una isla que siempre defendió que la revolución traería pan, educación y salud para todos.

La izquierda internacional se niega a reconocer la evidencia: Cuba es una dictadura que ya dura demasiado tiempo

A comienzos de 2021, el gobierno propuso un paquete de reformas económicas que, aunque provocó un aumento en los salarios, también hizo que se dispararan los precios de los productos. Esto, más la vuelta a la dolarización, más una falta de liquidez de divisas, hizo que el gobierno creará las tiendas por monedas libremente convertibles, que son tiendas donde se vende productos de primera necesidad y se permite pagar en una moneda diferente a la que se pagan los salarios de la mayoría de la población.

Otros productos, como medicamentos -más allá de la vacuna hecha en casa-, también escasean y ya no hay ni analgésicos en las farmacias o centros médicos. La situación es tan grave, que el mes pasado, el gobierno decidió aceptar temporalmente dólares en efectivo, por ser la agenda de las remesas que reciben los cubanos una pequeña tabla de salvación que sin embargo acaba con la supuesta igualdad socialista.

Internet libre

Aunque durante el gobierno de Fidel Castro, el acceso a internet en Cuba estaba casi totalmente restringido, Raúl Castro fue quien abrió, en el 2018, el camino para abrir la red de internet, si bien tímidamente, y autorizar progresivamente una conectividad mayor en la isla.

A partir de su gobierno, los cubanos han usado las redes sociales, entre otras cosas, para denunciar los abusos del régimen y han hecho que las autoridades respondan en sus medios oficiales. Hoy, gran parte de la población, especialmente la población joven, tiene acceso a Twitter y Facebook, dos redes sociales que, como se demostró en las protestas en Colombia y Chile, pueden mover masas y volverse casi que los medios de comunicación escogidos por el pueblo, que ya no se cree la voz oficial del diario Granma, de corte soviético, omnipresente y hasta hace poco fuente hegemónica de información en la isla.

En noviembre de 2020, ya hubo otra manifestación en Cuba y se organizó cien por cien en las redes sociales, luego que la policía entrara en la vivienda de jóvenes artistas que hacían una huelga de hambre. El domingo pasado, las redes fueron la forma en que ciudadanos de otras ciudades y poblados se enteraron de las protestas en San Antonio y Palma Soriano. Así, esta protesta no habría sido posible, al igual que otras en la región, sin el poder del internet que escapa a los tentáculos del gobierno.

Por eso el régimen se apresuró a apagar internet hasta en un 60% de la isla, ni que fuera de manera intermitentemente. La libre circulación de información es una amenaza para un régimen que no consigue escapar a su tradición autoritaria.

Abdala

Abdala es el nombre de la vacuna desarrollada en Cuba y que, aunque no ha sido aprobada por la OMS y ha desarrollado ensayos clínicos verificables, el gobierno afirma tiene un 92% de eficacia, según el Centro Estatal de Medicamentos Equipos y Dispositivos Médicos de Cuba .

El problema con la vacuna cubana es que no tiene ninguna verificación internacional, por un lado, y que su distribución ha sido limitada, por otro. Esto quiere decir que, después de Haití, la isla es el lugar con menos personas vacunadas en la región, lo que es potencialmente catastrófico frente a una nueva ola del virus y la llegada de la variante delta.

Estos factores han hecho que Cuba, por primera vez en 27 años, los ciudadanos se paren para exigir sus derechos y libertades denegadas por décadas de una imposible revolución inmovilista. Ante la situación creada, múltiples mandatarios de la región le piden a Estados Unidos que levante el embargo contra la isla y permita el libre comercio de productos, entre los que se incluyen las vacunas comprobadas internacionalmente para la Covid-19.

Hace tiempo que Cuba se mira al espejo y ve la imagen caduca y distorsionada de sus múltiples fracasos. La receta de la democracia parece ser ya la única vacuna urgente para sacar a la isla caribeña de su sueño imposible convertido en pesadilla.

Parte de la izquierda latinoamericana y europea se niega a reconocer la evidencia: Cuba es una dictadura que ya está durando demasiado tiempo. El gobierno de Díaz-Canel debería alejarse ya de su lógica apparatchik y de la alargada sombra de los Castro, evitar la tentación de reprimir a los que protestan y dar a los cubanos una segunda oportunidad sobre la tierra.

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