¿Cuál es la responsabilidad de los y las donantes frente a las prácticas del cuidado de las activistas de primera línea? ¿Y de qué manera afecta nuestro propio bienestar a él de las socias que financiamos? Como organización donante de apoyos de respuesta rápida por los derechos de las mujeres, nos reunimos diariamente para discutir nuevas solicitudes de financiamiento, las cuales, en muchas ocasiones, incluyen situaciones de violencia sexual. Nos turnamos para ofrecer análisis y debate según si cada solicitud “se ajuste a nuestro mandato”. Es una habilidad que se adquiere con el tiempo, una habilidad compleja, que lleva a que una persona se sienta diligente y eficaz, pero al mismo tiempo, tremendamente responsable. Y en cada caso donde una mujer activista ponga en riesgo su vida, o una situación urgente amenace, de nuevo, los derechos de las mujeres y la comunidad LGTIQ, siempre existe el potencial de un detonante. Frecuentemente, nosotras, como mujeres, compartimos historias, experiencias y traumas similares a las de las activistas que apoyamos. Sin embargo, hemos aprendido que lo crucial es la sanación propia para poder apoyar a otras que confrontan situaciones similares. Es la única manera de garantizar la posibilidad de una transformación colectiva.
Las experiencias de las mujeres activistas suelen ser distintas a las de los hombres, debido al componente de género presente en las amenazas y el agotamiento.
Las experiencias de las mujeres activistas suelen ser distintas a las de los hombres, debido al componente de género presente en las amenazas y el agotamiento. Es muy común el uso, o la amenaza, de la violencia sexual contra las mujeres activistas; sin embargo, su documentación es muy deficiente debido a que a menudo no es ni reportada ni reconocida. Igualmente, las mujeres defensoras de los derechos humanos, tienen mayor probabilidad de sufrir agotamiento debido a la presión social y la censura basadas en su género y a sus responsabilidades en la atención de hijos/as y otros miembros/as de la familia.