El hidrocarburo que es recolectado por parte de Pdvsa, pocas veces suele volver a la empresa estatal, por lo que a los pobladores les preocupa que el problema se traslade de un lugar a otro.
Pdvsa «siembra el petróleo» en Anzoátegui y Monagas; pero no como lo hubiera querido el escritor e intelectual venezolano Arturo Uslar Pietri, cuando dijo hace 90 años que esta industria debía servir de palanca para el crecimiento de otros sectores productivos y económicos del país. En su lugar, el crudo derramado desde hace tiempo castiga a los bosques, llanos, tierras agrícolas, ríos, caños, quebradas, fauna, flora y hasta el agua dulce que surte a las ciudades.
Además de Zulia, los estados Anzoátegui y Monagas, al oriente del país, sufren desde hace años de las continuas fugas de crudo procedentes de las diferentes instalaciones de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y, muchos de esos vertidos aún se pueden observar a simple vista formando ya parte de sus paisajes. Pero además de la afectación al ambiente, una nueva preocupación se apodera de los habitantes: ¿Adónde va a parar el hidrocarburo que la empresa estatal recoge luego de un derrame?, pues muchos temen que el problema se traslade de un lugar a otro y, no precisamente a la propia industria.