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La lucha contra los conceptos erróneos y la logística para recaudar fondos en Brasil

Los problemas logísticos y la falta de conciencia entre los brasileños han creado obstáculos considerables, pero no insuperables, a la recaudación de fondos para los derechos humanos. Una contribución al debate de openGlobalRights sobre financiamiento y derechos humanos. English, Português

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En Brasil, no son muchas las personas que entienden el valor de un movimiento social, una organización no gubernamental (ONG) o una organización de bases populares. Incluso entre quienes sí lo hacen, se reconoce poco qué es un enfoque de derechos y por qué es importante que existan organizaciones específicas de derechos humanos. Muchos brasileños tienen conceptos erróneos acerca de los derechos humanos y sobre quién los merece, como la idea de que los delincuentes no deberían tener derechos o el apoyo a la reducción de la edad de responsabilidad penal. Ahora también tenemos grupos políticos fuertemente conservadores en el Congreso que se oponen a los principios y las organizaciones de derechos humanos. Además, no hay ningún incentivo fiscal para las donaciones en general, con algunas excepciones en los deportes, la cultura y las iniciativas relacionadas con la infancia. Por lo demás, las donaciones para las organizaciones sin fines de lucro que superan un valor mínimo se gravan a la misma tasa que los impuestos sobre la herencia en Brasil.

A pesar de ello, en nuestro clima político actual, hay una gran cantidad de ciudadanos que tienen la esperanza de un país mejor y quieren ser partícipes de algún tipo de movimiento que facilite el cambio. Con esto en mente, el Fondo Brasil de Derechos Humanos se estableció hace diez años para promover los derechos humanos y para crear conciencia sobre cómo las organizaciones de la sociedad civil son actores políticos esenciales. La idea siempre ha sido la de involucrar a las personas, poniéndolas en contacto con las organizaciones basadas en los derechos, con el fin de revelar cómo estas organizaciones son una parte fundamental de cualquier cambio social posible. Creemos que si los ciudadanos brasileños entienden la importancia de los grupos de primera línea para la promoción y defensa de sus derechos, será mucho más fácil conseguir apoyo para sus iniciativas.

Es difícil que resulte atractivo para los ciudadanos normales que no se ven tan afectados por estas violaciones. Hasta la fecha, hemos logrado muchas metas importantes. Somos una fundación donante destacada en el campo de los derechos humanos en Brasil, con un proceso de selección transparente, una reconocida capacidad de empoderar a los grupos de base y un sistema de control eficaz. Sin embargo, en un movimiento social con una larga historia y una cultura que ha experimentado tanto dolor y sufrimiento, el movimiento de los derechos humanos tiene la tradición de presentarse como un movimiento de una seriedad inevitable. Como tal, es difícil que resulte atractivo para los ciudadanos normales que no se ven tan afectados por estas violaciones. Asimismo, a veces es complicado ser innovadores, graciosos o creativos al romper paradigmas sin que parezca una falta de respeto.