
Reunión de cancilleres en el marco de la VIII Cumbre de las Américas en Lima - Perú (2018). Fue en esta cumbre donde seis de los estados miembros de UNASUR decidieron suspender temporalmente su participación en la organización. Fuente: Wikimedia Commons. Algunos derechos reservados.Bolivia asumió la presidencia de turno de UNASUR el 18 de abril y su mandato empezó con un revés: dos días más tarde, al canciller boliviano se le notificaba la decisión de los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú de suspender "temporalmente" su participación en la organización, decisión que habían adoptado unos días antes durante la celebración de la Cumbre de las Américas. Esta decisión podría llevar a que UNASUR ingrese en cuidados intensivos o que entre en fase terminal.
Para algunos medios de comunicación esto fue motivo de celebración. Argumentaron que la organización ha dejado de ser operativa, que es la expresión de una política exterior "bolivariana", ideologizada, que hoy ya no tiene lugar y que UNASUR ha dejado de ser funcional para la política exterior de algunos de sus estados miembros, concretamente de los nuevos gobiernos de derecha, que prefieren la Alianza del Pacífico como opción más pragmática y efectiva. Para ellos, la retirada de estos países y el consiguiente fin de UNASUR están más que justificados.
Sin embargo, un análisis más matizado de esta decisión revela que no se trata en realidad de una "salida" de dichos países y que su objetivo no es el de dar al traste con la organización.