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Con 94 años, Margaret Owen está orgullosa de haber ido presa por Gaza

La abogada, detenida en Reino Unido por apoyar a Palestine Action, ve un ‘pequeño rayo de luz’ en el Partido Laborista y exige que se escuche a las viudas de Gaza

Con 94 años, Margaret Owen está orgullosa de haber ido presa por Gaza
Margaret Owen fue arrestada en Liverpool el 27 de septiembre de 2026 | Guy Smallman/Getty Images
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Margaret Owen tiene 94 años. El mes pasado, la policía le tomó las huellas dactilares y muestras de ADN luego de llevarla detenida frente al lugar donde el gobernante Partido Laborista celebraba su congreso, en Liverpool. Estaba sentada junto a otros manifestantes con una pancarta casera en apoyo a la organización Palestine Action, ilegalizada por las autoridades, y sabía que ir presa era una posibilidad.

Luego de casi tres años de protestas por el genocidio en Gaza – desatado por el gobierno de Israel en respuesta al ataque terrorista del grupo Hamás del 7 de octubre de 2023 que asesinó a 1.200 israelíes –, era algo que Owen esperaba.

"En Londres nunca me han arrestado", comenta la abogada especializada en derechos humanos y derechos de las mujeres. "Creo que no lo hicieron porque tengo 94 años y soy bastante conocida en el ambiente". En Liverpool fue diferente. "Nadie tenía la menor idea", dice entre risas. "Y me sentí muy orgullosa de ser arrestada y unirme a ese club".

Owen fue una de las 82 personas detenidas en la protesta del 27 de septiembre, mientras que otras 79 fueron emplazadas por la justicia, según la Policía de Merseyside. Palestine Action fue proscripta según la legislación antiterrorista, lo que significa que exhibir material de apoyo al grupo puede constituir delito.

La policía trasladó a Owen a un centro de detención en Wirral, donde le tomaron las huellas dactilares y una muestra de ADN. Asegura que "nunca tuvo miedo", ni cuando se sentó con su pancarta, ni durante el arresto, ni bajo custodia. "Sabía que estaba haciendo lo correcto", afirma, "en nombre de todas las personas que sufren terribles crímenes de guerra". Su voz se quiebra al hablar del sufrimiento del pueblo palestino y de la responsabilidad que, a su juicio, tiene su propio gobierno en eso.

El momento de esta entrevista es clave. Es 7 de octubre, a tres años de los ataques liderados por Hamás en Israel – que dejaron alrededor de 1.200 muertos y 251 secuestrados – y luego de tres años de una guerra devastadora en Gaza. Owen señala que los horrores del 7 de octubre no justifican lo que vino después. "Eso no justifica lo que Israel ha hecho en respuesta", afirma. "Es absolutamente espantoso".

La abogada de se opone al uso de las leyes antiterroristas contra quienes expresan su apoyo a Palestine Action, pero también a la enorme cantidad de dinero público que consumen estos arrestos. Enumera las horas extras de la policía, las fuerzas de seguridad traídas desde fuera de Liverpool, el uso de centros de detención y el traslado de detenidos por toda la región. Comenta que ha escrito para solicitar un cálculo del costo total. "Estamos hablando de millones", asegura, y detalla en qué se podría gastar ese dinero: "Cuidado infantil, educación, salud".

Un “pequeño rayo de luz"

A pesar de la indignación, Owen no suena derrotada. Aunque se la llevaron presa en las puertas de la reuniópn laborista, cree que finalmente podría haber un pequeño cambio en la postura de Gran Bretaña hacia Gaza. Su inesperada fuente de optimismo es Ed Miliband, quien asumió como ministro de Asuntos Exteriores en julio.

"Por fin tenemos a un ministro de Asuntos Exteriores realmente valiente y bueno", opina Owen, evocando a Robin Cook, quien dimitió del gobierno del también laborista Tony Blair en protesta por la invasión de Irak. Sin embargo, no se hace ilusiones de que este cambio vaya tan lejos como a ella le gustaría: Miliband no ha calificado las acciones de Israel como genocidio, señala, ni se ha comprometido a suspender la venta total de armas.

Aun así, el énfasis del ministro en el derecho internacional y los derechos humanos le ha devuelto algo que no había sentido en los últimos tres años: esperanza. "Tal vez sea un pequeño rayo de luz", expresa. "Pero es muy significativo".

Esa esperanza no es una invitación a dejar de ejercer presión. "Necesitamos construir sobre ese pequeño rayo de luz y aprovecharlo como podamos", enfatiza Owen. Junto a otro activista de la organización Defend Our Juries, le ha escrito a Miliband para instarlo a levantar la prohibición sobre Palestine Action y a abordar la situación de las miles de personas arrestadas por apoyarla.

Sin embargo, cuando la conversación pasa de las detenciones en Gran Bretaña a otro grupo afectado por la guerra en Gaza, Owen se muestra más conmovida. "Me alegra mucho que preguntes eso".

Durante unos 20 años, la situación de las viudas ha sido un pilar fundamental en su trabajo por los derechos de las mujeres. Fundó Widows for Peace Through Democracy (WPD), una organización que, según admite con entusiasmo, "prácticamente funciona desde mi cocina porque nunca tiene dinero".

Su preocupación no abarca solo a las viudas, sino también a lo que Owen llama "medias viudas": aquellas cuyos esposos han desaparecido en guerras, ocupaciones o violencia política, dejándolas en la incertidumbre de no saber si son esposas o viudas.

"¿Están en una fosa común? ¿Están en alguna prisión?", se pregunta. "Están en un absoluto limbo legal. No pueden volver a casarse y no tienen derechos".

Las mujeres que sostienen a la sociedad

Owen señala que hay al menos 28.000 viudas en Gaza desde que comenzó la guerra, y cree que la cifra real es probablemente mucho mayor dado el número de personas desaparecidas.

Sin embargo, lo que le preocupa no es solo la cantidad de mujeres que han perdido a sus esposos, sino lo que sucede después. "Estas viudas son las que mantienen unidos los restos de la sociedad", explica al describir a mujeres que cuidan a niños huérfanos, familiares de la tercera edad y heridos, mientras afrontan su propio duelo, desplazamiento e inseguridad. "Son lo mejor de la sociedad".

Pero no quiere que los elogios a la resiliencia femenina se conviertan en otra forma de invisibilizarlas. Cuando finalmente se tomen decisiones sobre el futuro de Gaza, Owen sostiene que las mujeres que han sobrevivido a la guerra deben formar parte de ese proceso.

"Siempre que haya acuerdos de paz, son ellas, estas viudas, las que deben estar en las mesas de negociación con sus testimonios", afirma. "Sus voces tienen que ser escuchadas".

Aun así, no tarda en hablar sobre la resistencia. "Son tan resilientes", destaca emocionada al nombrar a varias mujeres con las que trabaja en todo elmundo.

A sus 94 años, Owen pasa con facilidad de un centro de detención policial en Wirral a Gaza, Cachemira, el Congo o Kenia, y de vuelta a una conversación en la sala de su casa hace décadas. El hilo conductor es su insistencia en que las personas ignoradas por gobiernos e instituciones deben ser vistas y escuchadas, ya sea que se trate de manifestantes con pancartas caseras o de mujeres que sostienen a sus familias y comunidades tras una guerra.

A pesar de todo lo que describe, termina con un tono sorprendentemente cercano al optimismo. "Espero", dice, "que el Reino Unido esté ahora en camino de mejorar". Pero, insiste, esa no es razón para dejar de protestar, sino un motivo para presionar con más fuerza.