Planeó cada detalle.
A comienzos de octubre, Pablo Laurta alquiló una cabaña en Salto, una pequeña ciudad del noroeste uruguayo separada de Argentina por el río Uruguay. Durante diez días practicó remo. Escondió su auto y, el 7 de octubre, se adentró en el río – de un kilómetro de ancho – en una canoa y remó hasta la ciudad argentina de Concordia.
Esa noche, el hombre de 39 años llamó a un chofer de Uber que conocía de Buenos Aires. Le ofreció unos 1.100 dólares para que manejara cinco horas hacia el norte, lo recogiera y lo llevara en un viaje de casi diez horas hacia el oeste, hasta Córdoba, la ciudad del centro de Argentina donde vivía su expareja, Luna Giardina, de 26 años, junto a su hijo de cinco.