
Este artículo forma parte del especial "Elecciones Colombia 2018: despolarización y desinformación" producido en alianza con la Revista Nueva Sociedad y La Fundación Friedrich Ebert.
El interés por la protección a los animales ha crecido considerablemente en Colombia durante la última década. Los numerosos debates que suscitó la primera sentencia de la Corte Constitucional, en 2010, sobre corridas de toros y otras prácticas crueles con animales hicieron evidente que existía en el país un sentimiento mayoritario de rechazo a estas formas de violencia. Como era de esperarse, la sentencia y las reacciones que suscitó alimentaron la discusión pública, convocaron a los medios de comunicación y vigorizaron los colectivos sociales que trabajan por los derechos de los animales. Desde entonces, se han introducido algunos temas en las agendas políticas del Congreso y de los gobiernos locales: a la fecha, la notable movilización legal ha dejado dos leyes y al menos diez sentencias judiciales relevantes.