
La policía usa gas lacrimógeno en una manifestación del “Movimiento de los Paraguas” en Hong Kong en el 2014. Imagen: Studio Incendo/Flickr. Algunos derechos reservados.
Este artículo forma parte del proyecto Protestar es un Derecho que llevan a cabo un conjunto de organizaciones de defensa de los derechos humanos, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la Red Internacional de Organizaciones de Libertades Civiles (INCLO), con el apoyo de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), cuyo objetivo es examinar el poder las protestas y su papel fundamental en las sociedades democráticas.
En los últimos años, la cantidad de protestas sociales ha aumentado en todo el mundo. En muchos casos, la policía y las fuerzas de seguridad han respondido a estas protestas con procedimientos que socavan los derechos fundamentales a la protesta y la libre expresión, y esto a menudo se refleja en un recrudecimiento de la violencia por el uso injustificado, inadecuado y desmedido de la fuerza. [CELS1] Cada vez más, en distintas partes del mundo, las fuerzas de seguridad responden a las protestas sociales con armas “menos letales”, o CCW (por sus siglas en inglés: Crowd-Control Weapons).