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Manuel Serrano: Hoy en día, todo el mundo habla de desigualdad. Algunas personas tienen muchos recursos, una educación y una atención sanitaria adecuadas. Y otras no. Viven en la pobreza, sus hijos no tienen acceso a una educación mínima ni disponen de un sistema digno de atención sanitaria. ¿Cuán desigual es nuestra sociedad?
Gregory Clark: Comparada con sociedades pasadas, la nuestra es menos desigual que la que había antes de la Revolución Industrial. Pero si nos retrotraemos a las sociedades de cazadores-recolectores, entonces nuestra sociedad es claramente más desigual. Cuando las tierras agrícolas cobraron importancia, las sociedades se volvieron muy desiguales: los terratenientes acaparaban una cuarta parte de todas las rentas. La apropiación del capital es muy desigual y siempre lo ha sido. Pero lo que mantuvo la desigualdad a niveles relativamente bajos en el mundo moderno fue la participación del trabajo. El problema es que la participación del trabajo, en estos momentos, está disminuyendo: en Inglaterra, por ejemplo, en los últimos diez años los salarios han disminuido a razón de un 1% cada año. La última vez que ocurrió algo parecido fue durante las Guerras Napoleónicas. Esta es, hoy, la gran preocupación: que la acumulación de capital en unas cuantas manos y el porcentaje de beneficios derivados del capital sigan aumentando.