En el sur de México, Itzel Castro se sienta detrás del mostrador de una pequeña tienda artesanal situada en una colorida calle lateral. Recibe a los clientes que miran las estanterías repletas de comida, libros y accesorios. Cuando los clientes pagan, Castro les ofrece el cambio, no en pesos, sino en Túmin.
Túmin, que significa dinero entre los indígenas de la etnia Totonaca, es una moneda alternativa que surgió en Veracruz, México, en 2010. Del tamaño de una tarjeta de crédito, los billetes de Túmin están impresos con vibrantes ilustraciones que varían de un estado a otro. Cada billete de Túmin equivale a un peso, a un minuto de trabajo o incluso a un dólar estadounidense. Es tanto una unidad de cambio como una moneda que viene en billetes de 1, 5, 10 y 20 unidades.
Castro trabaja en una Tienda Túmin en San Cristóbal de las Casas, en el estado de Chiapas. Es un espacio dedicado a apoyar a los productores locales y a cultivar la conciencia sobre la nueva moneda. Castro vende en la tienda su harina y sus quesos caseros. Es una de las diez tuministas que abrieron el espacio el mes pasado, lo que la convierte en una de las más de 350 vendedoras que utilizan la moneda en la ciudad, de las cerca de 2.500 que hay en todo el país.