El pasado 20 de agosto, Ecuador dio una patada al tablero geopolítico del mundo. Por primera vez, mediante un proceso de democracia directa, todo un país le puso un alto al extractivismo. Con dos consultas populares los y las ecuatorianas dijeron "SÍ" a la biodiversidad del Chocó Andino con un 68% de votantes y del Yasuní ITT con el 59% de votantes.
Los medios internacionales se hicieron amplio eco de este resultado histórico, después de años de noticias desastrosas que van desde masacres carcelarias, asesinatos políticos, derrames petroleros y un sinfín de casos de corrupción. Mongabay, la BBC, Aljazeera, Common Dreams, openDemocracy y muchos otros medios hicieron eco de lo que sucedió en Ecuador. "Histórica consulta, día histórico y maravilloso…".
El potencial de las consultas populares aún es difícil de calibrar, pero un precedente democrático como este da instrumentos a las defensas de territorio en todo el continente. En Brasil, organizaciones ambientalistas piden seguir el ejemplo de Ecuador y vetar la extracción de crudo en la Amazonía. Pero, tal vez, el máximo potencial de estas consultas fue alentar el diálogo y el debate alrededor de las alternativas económicas y políticas al extractivismo, como resume muy bien un documento de Yasunidos, la principal organización promotora de la consulta sobre el Parque Nacional del Yasuní.