Hay una extraña sensación en ser, al mismo tiempo, sujeto y objeto de la misma investigación. Para quienes, como yo, estábamos acostumbrados a hablar desde el análisis y la producción de conceptos, ya sea en el aula o en público, convertirse de repente en un "caso" dentro de una guerra indirecta, que incluye un experimento real de laboratorio en la cultura de la desinformación establecida en Brasil, es algo que nos obliga a pensar desde otro lugar.
El trauma tiende a enterrar a las personas en el silencio y hay muchas formas de silencio que ninguna autoconfesión biográfica o desahogo será capaz de superar, pero es necesario hablar de aquello de lo que no se puede hablar.
La urgencia del trabajo de discernimiento se renueva en este momento en que las estrategias de psicopoder se apoderan de las mentes de la gente y en que todo el escenario de subjetividad, donde se produce el lenguaje, se encuentra sitiado.