
Los partidarios del presidente Mauricio Macri en el Congreso Nacional mientras el Presidente abre la sesión. Buenos Aires, Argentina. Foto AP / Natacha Pisarenko
América del Sur experimenta el fin de un ciclo. Sobre todo, aquellos países que hace más de una década representaron con mayor fuerza el inicio del cambio. En Argentina, el kirchnerismo fue derrotado; en Venezuela, el chavismo agoniza; en Ecuador, Rafael Correa ya ha anunciado que no se presentaráa las próximas elecciones; en Bolivia, Evo Morales sufrió su primer gran revés con el “no” a su intento de modificar la constitución; y Brasil navega a la deriva, con Dilma Rousseff bajo la amenza del impeachment y un Lula Da Silva de vuelta “forzosa” a primera línea de la política.
Sin duda, la caída de los precios internacionales está tras este viraje, máxime en estados con una fuerte dependencia de las materias primas, pero también influyen otros factores de desgaste interno. Tras varios lustros en el poder, los gobiernos se ven envueltos en un proceso de “bunkerización”, que ha provocado el alejamiento con sus bases. De ahí que no sorprenda que sean los propios movimientos que les auparon al poder los que ahora les retiran su apoyo. Dentro de esta desconexión, llama sobre todo la atención la erosión de un aspecto que hasta ahora había sido clave: el elemento discursivo.