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Nueva política y ecologismo

Una apreciación incorrecta y generalizada que planea sobre la ecología política es considerarla una propuesta programática acotada a una agenda ambiental. Nada más lejos de la realidad. English

Flavia Broffoni
23 April 2019
PA Images: 17 de noviembre 2018, Chile, Temucuicui: La comunidad Mapuche llevan a cabo un funeral para Camilo Catrillanca.

El ecologismo es un campo de pensamiento en constante debate y construcción. Este parece ser un aspecto inherente a su propia propuesta: habitamos sistemas, naturales y construidos, en los que el patrón que reina es el cambio constante.

La ecología en tanto que propuesta política surge en los años 70 como programa de acción orientativo que indica el camino a seguir para reflejar en políticas públicas aquellos postulados que emanan de una visión sistémica del mundo. El ecologismo se constituye pues para proponer estrategias y planes de acción política.

La ecopolítica se autodefine con principios claros, basados en dos pilares fundamentales que deben estar siempre presentes en la construcción de políticas públicas orientadas al bien común: ciencia y empatía.

A lo largo de la historia, el conocimiento científico ha ido mutando y sigue evolucionando. Desde sus orígenes holísticos hasta la visión mecanicista cartesiana que prima desde el siglo XVII y permanece vigente, ha pasado mucho.

Lo deseable, desde una perspectiva ecologista, es conseguir una maduración que busque retomar y robustecer aquella visión integral del mundo y traslade al campo de la ciencia la necesidad imperiosa de pensarnos de manera sistémica: somos parte integrante de un sistema vivo único y finito del que la especie humana es sólo un instrumento más en la orquesta que conforma el planeta tierra.

El gran desafío: alcanzar la armonía sinfónica del conjunto

Asumiendo que la subjetividad es inherente a la construcción del conocimiento científico, constatamos algo que es vinculante y esencial en todos los sistemas vivos, con el que la ciencia aplicada dialoga y se retroalimenta: la disposición y habilidad de percibir, compartir y comprender lo que otros sienten y experimentan.

La empatía es la batuta de la orquesta. Es la consideración que debe primar como guía en la práctica política. Es la necesaria capacidad de ponernos en el lugar de los demás.

Incluso desde una cosmovisión ecologista, la investigación y desarrollo científico para la producción de transgénicos puede aceptarse a condición de que revista fines acordes con ciertos principios

Tomemos un ejemplo regional, actual y concreto. Durante las dos últimas décadas, en América Latina se ha dado un punto de inflexión en el campo de las ciencias aplicadas al desarrollo agrícola.

La investigación sobre los organismos genéticamente modificados ha producido enormes avances en el diseño y producción masiva de semillas transgénicas. En principio, nada tiene de objetable avanzar en generar conocimiento científico que tenga como objetivo potenciar la producción agrícola de un país y poner a disposición nuevas tecnologías que permitan obtener mejores alimentos para más gente.

Incluso desde una cosmovisión ecologista, la investigación y desarrollo científico para la producción de transgénicos puede aceptarse a condición de que revista fines acordes con ciertos principios. Sin embargo, la implantación indiscriminada de monocultivos asociados a la industria agroquímica ha producido consecuencias devastadoras de las que hoy estamos siendo testigos.

¿Cuál fue el equilibrio de fuerzas que se dio para llevar a cabo esta política pública? ¿En qué territorios se promovió el reemplazo de cultivos? ¿Se involucró a las comunidades locales en el proceso? ¿Se trata únicamente de un recambio tecnológico para mejorar la productividad o, junto a la incorporación de determinados cultivos modificados genéticamente, lo que hemos generado es una demanda incremental de agroquímicos que desestabiliza completamente los ecosistemas en los que se ha introducido (y más allá)? ¿Qué demanda se busca satisfacer con la oferta resultante de este nuevo modelo agrícola? ¿Ha generado esta política más abundancia y diversidad de alimentos saludables para la humanidad? ¿Con quiénes buscó empatía el Estado al tomar una decisión de política pública que marcaría a fuego el modelo de desarrollo productivo de uno de los sectores más importantes de la región? ¿Tiene en cuenta ese modelo la finitud del sistema en el que se implanta y desarrolla?

Desde un análisis político ecologista, todas estas preguntas tienen respuestas unívocas, con base científica, cuyo norte es el pensamiento sistémico y la consideración externa de todas las voces, en especial de aquellas que suelen ser inaudibles en esta discusión.

Una apreciación incorrecta y generalizada que planea sobre la ecología política es considerarla una propuesta programática acotada a una agenda ambiental. Nada más lejos de la realidad.

Lejos de fragmentar el movimiento ecologista, la multiplicación de espacios independientes y de arraigo local le otorga todavía mayor diversidad y potencia al ecologismo mundial.

En 2001, la mayoría de las expresiones políticas ecologistas del mundo acordaron seis principios que integrarían la Carta fundacional de los partidos aglutinados bajo el nombre de Global Greens.

Cabe señalar que no todas las expresiones ecologistas forman parte de esta coordinadora global y que muchos espacios políticos ecologistas latinoamericanos definen sus ámbitos de pertenencia desde imprescindibles perspectivas territoriales.

Lejos de fragmentar el movimiento ecologista, la multiplicación de espacios independientes y de arraigo local le otorga todavía mayor diversidad y potencia al ecologismo mundial.

Sabiduría ecológica, justicia social, democracia participativa, no violencia, desarrollo sustentable y respeto por la diversidad son el corazón y la piedra angular compartida de la ecopolítica mundial.

Desmenuzar las implicaciones de cada uno de los principios es una tarea subjetiva. Sin embargo, bajo el foco de la empatía, algunas verdades son perentorias.

Es así como la posición ecologista frente a todas las agendas encuentra su respuesta: frente al sistema de producción y consumo imperante, propone una completa revisión; se enfrenta a los nacionalismos emergentes en antagónica radicalidad; lucha por las reivindicaciones feministas; busca la distribución equitativa de recursos; reclama una mayor participación ciudadana en la res pública; enarbola la no violencia como principio supremo; honra la diversidad.

Una visión ecologista de la política se formula múltiples interrogantes. Pero, para la mayoría de ellos, la ecología política tiene respuestas - respuestas basadas en la ciencia y la empatía.

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