

El "invierno chileno" de 2011 fue la mayor movilización social que ha vivido este país desde el fin de la dictadura en 1990. En un momento de movilización global, el movimiento estudiantil chileno atrajo la atención del mundo porque desafiaba la mercantilización de la educación en una sociedad neoliberal madura como la chilena, con poca participación de los actores sociales.