En el primer semestre de este año, 1.298 niñas de 10 a 14 años parieron en Guatemala, siete por día.
Para la ley, sus embarazos son resultado de violencia sexual. Para la medicina, entrañan un alto riesgo a su salud física y mental. Pero la Asociación la Familia Importa (AFI), la organización antiabortista más influyente del país, opera para impedir que esas niñas accedan a un aborto al costo que sea; y por ahora tiene éxito.
Es probable que muchos guatemaltecos no sepan qué es AFI. Se trata de una organización bien equipada que, desde su fundación en 2013, ha tenido un impacto profundo, aunque discreto, en la vida, la salud y los derechos de muchas personas. Su influencia se extiende por el Congreso, el gobierno y el sistema interamericano de derechos humanos.