En la edición de esta semana:
- Un culto apocalíptico lleva la pseudociencia climática a los parlamentos y a la ONU
- Prohibimos las redes sociales, ok. ¿Y ahora qué?
¡Hola! En noviembre del año pasado, una persona de nombre ruso contactó al periodista argentino Ignacio Conese, a través del portal Journalists.Net, para ofrecerle escribir acerca de la contaminación con nanoplásticos, esas partículas plásticas más pequeñas que una micra y que pueden ingresar en organismos vivos.
Ignacio cubre información ambiental, pero la oferta no era periodística, sino de promoción y búsqueda de impacto para un reporte titulado ‘Nanoplastics in the Biosphere’.

El reporte simulaba ser, pero no era científico. Más bien llegaba a conclusiones descabelladas. Y la organización que lo publicó, AllatRa, tenía un origen esotérico en Ucrania.
Ignacio rechazó la oferta, pero olfateó que atrás había algo mucho más grande y compartió su sospecha con otro periodista argentino, Julián Reingold. Así empezaron a tirar del hilo.
La investigación, que llevó varios meses y viajes, revela cómo un grupo de múltiples fachadas produce una narrativa apocalíptica en sus sitios web, reportes y videos de TikTok – como que en 2036 ocurrirá una catástrofe que pondrá a la humanidad al borde de la extinción. Aún así (¿o quizás por eso?) ha logrado acceder al Congreso de Estados Unidos, al Parlamento Europeo, a la ONU, al Vaticano…

En España, y ahora también en el Reino Unido, las autoridades se plantean prohibir el uso de redes sociales a menores de 16 años. Se habla de adicción, de horas muertas, de depresión y de peligrosas derivas hacia discursos de odio. Todo eso puede ser cierto, de hecho, lo es.
Pero, ¿están pensando las autoridades imponer a las grandes tecnológicas reglas de juego menos tóxicas? ¿Están pensando qué espacios van a ofrecer a esos niños, niñas y adolescentes para reemplazar las maratones frente al teléfono móvil?
¿Está pensando el mundo adulto cómo desmanteló la vida social del “ahí afuera”: jugar en la vereda, ir caminando a la escuela o pasar horas sobre el pasto del parque mirando el cielo? ¿Están pensando padres y madres en su propia, y avergonzada, adicción a las pantallas?
Estas y otras preguntas incómodas lanza nuestra Editora de Noticias, Indra Warnes, en su imperdible columna de esta semana.

Si llegaste hasta acá, gracias por leernos, y hasta la semana que viene.
Diana Cariboni, Editora de América Latina
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