
Complexo do Alemão en Rio de Janeiro. Algunos derechos reservados.
Río de Janeiro no es una sino muchas ciudades. Está la ciudad de la que la mayoría de las personas han oído hablar, que es la de la playa y el lujo en barrios como Copacabana, Ipanema y Leblon. Luego, está la ciudad que recibe menos atención, que incluye grandes asentamientos, las conocidas favelas. Río es una de las aglomeraciones urbanas más desiguales del mundo, donde conviven apartamentos de millones de dólares con una pobreza insoportable. Los niveles extremos de fragmentación urbana y de segregación son, en parte, responsables de aumentar los niveles de delincuencia violenta y victimización.
Sin embargo, no todos los brasileños viven la violencia de igual manera. Sin duda, el 80 porciento de los residentes de Río de Janeiro creen correr el riesgo de ser asesinados en los próximos doce meses. Pero una mirada más de cerca de las estadísticas sugiere que, aproximadamente, la mitad de los homicidios ocurren en solo el dos por ciento de las cuadras de la ciudad. Y estas cuadras se encuentran mayoritariamente en las áreas más desfavorecidas. Los residentes de estas áreas son rutinariamente sometidos a agresivas redadas policiales y a cotidianos enfrentamientos entre narcotraficantes.