
Asentamiento de desplazados internos en Bogotá, Colombia, en 2006. Flickr / UNHCR. Some rights reserved
Las noticias que día tras día se suceden sobre un sinnúmero de refugiados atravesando Europa en busca de auxilio y amparo, y sobre los millones que se amontonan a las puertas de Europa en Turquía, Jordania y Líbano, no necesitan mayor explicación. Sólo Siria genera casi 4 millones de refugiados, e Irak y Somalia otros 3 millones. A estos se añaden cientos de miles que provienen de Afganistán, Libia, Eritrea, Nigeria. Son cifras alarmantes, pero que han dejado de sorprendernos porque los medios de comunicación se han encargado de familiarizarnos con ellas.
Lo que ya está menos documentado y es menos conocido – ignorado, quizás, porque sus repercusiones apenas alcanzan el Primer Mundo – es que el número de personas que han perdido o han tenido que huir de sus hogares es mucho mayor. ACNUR (el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) estima que el número de personas desplazadas actualmente en el mundo es de 59.5 millones, de los que ‘sólo’ 19.3 millones constan como refugiados o solicitantes de asilo.[i] En lenguaje oficial, los desplazados que no son refugiados se conocen como DIs (Desplazados Internos).