democraciaAbierta: Investigation

Mínimo espacio para las mujeres en la industria musical venezolana

Falta de reconocimiento y oportunidades, y una gran sexualización de las artistas dificultan el inicio de proyectos musicales femeninos

Carolyn Manrique
26 octubre 2021, 4.59pm
Imagen de la artista musical Laura Guevara
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Cortesía de la autora

Dar inicio y mantener un proyecto musical es difícil en cualquier parte del mundo, pero las mujeres lo tienen aún más complicado.

Venezuela no es una excepción. Aunque existen muchas mujeres con logros internacionales muy importantes, son pocas las conocidas popularmente en su propio país, pocas a las que agregan a listas de reproducción, pocas a las que reseñan en medios nacionales, a las que les brindan oportunidades para presentarse.

Estas venezolanas son: Linda Briceño, que en 2018 se convirtió en la primera mujer latinoamericana en ganar un Grammy Latino en la categoría Productor del año, siempre ese galardón había sido para hombres. Nella Rojas, en 2019 ganó el Latin Grammy como Mejor Nuevo Artista, esta categoría ha sido liderada por mujeres en ocho de las 20 ediciones, ahí mismo figuró la también venezolana Mariana Vega en 2014. Arca (Alejandra Ghersi), mujer trans venezolana que en 2020 fue nominada al Grammy -su versión estadounidense- en la categoría Mejor Álbum Dance/Electrónico, y que además ha trabajado como productora con Björk, Rosalía, Kanye West, Frank Ocean, Kelela y FKA Twigs.

Rojas y Arca están también nominadas en la edición de los Grammy Latinos que se celebrará este año.

A estas venezolanas y sus logros pocos reconocidos se le suma una gran cantidad de artistas mujeres que en Venezuela y en otros países han iniciado proyectos musicales haciendo frente a grandes dificultades. Pero, ¿cuáles son las propuestas existentes y las razones por las que la industria musical sigue siendo un terreno exclusivo para hombres, donde las mujeres deben luchar contra los techos de cristal?

Luchar contra el “no soy suficiente”

Laura Guevara es una cantautora y creadora venezolana, residenciada en México, quien asegura que uno de los principales retos que tienen las mujeres al momento de iniciar un proyecto artístico es el “no sentirse suficiente”, un pensamiento que viene desde la infancia, desde ver que no hay demasiadas mujeres liderando espacios y que parece ser necesaria la aprobación de otros.

Los inicios de Guevara fueron en una banda, en Venezuela, como corista, la única mujer entre varios músicos hombres, quienes le dieron el primer “visto bueno” a lo que componía. Su música se caracteriza por la fusión de ritmos venezolanos, como el tambor, con funk, reggae, vals, pop y swing.

—Al principio estuve en un espacio desértico en cuanto a propuestas de mujeres, no porque no hubiesen mujeres capaces, sino porque a las mujeres nos meten en la cabeza desde que somos niñas que tenemos que ser perfectas para hacer las cosas— dice.

Uno de los principales retos que tienen las mujeres al momento de iniciar un proyecto artístico es el “no sentirse suficiente”, un pensamiento que viene desde la infancia

También asegura que ella ha logrado ser reconocida en Venezuela por ser una mujer blanca, por no pertenecer a otras minorías.

Otro caso es el de la rapera Ángeles Moreno, conocida artísticamente como AfreeKa. Ella ganó la segunda edición del Festival de Música Urbana, que fue creado en 2018 por la Fundación Nuevas Bandas, organización que también se encarga del Festival Nuevas Bandas, el cual es reconocido en Latinoamérica.

Actualmente AfreeKa es una de las exponentes más reconocidas a nivel nacional del género rap.

—A través de mi rap puedo decir que soy una chama negra y lesbiana que salió del barrio a la que muchas veces le dijeron que no iba a poder hacer ciertas cosas—, explica AfreeKa, quien recientemente creó una red de mujeres raperas llamada Unidas Somos Más, porque —Antes de la pandemia lidiamos con el hecho de no poder tener presencia en eventos y la pandemia lo agravó mucho más. Decidimos generarlo nosotras mismas en pro de todas las que están empezando, para que no pasen por lo mismo.

La falta de mujeres en festivales y otros eventos musicales

Cuando una mujer, creadora musical, logra creer y confiar en lo que hace, aparece otro obstáculo: lograr que su proyecto sea reseñado, mostrado y reconocido por otros.

Venezuela ha pasado en la última década por una profunda crisis económica, social y política que hizo que millones migraran y que los eventos musicales desaparecieran en su totalidad, pues representa una pérdida para cualquier productor presentar conciertos en el país.

En 2019, impulsados por la dolarización informal en el país, se comenzaron a reactivar eventos, por lo que se presentaron unos festivales y conciertos masivos que en 2017, por ejemplo, eran impensables.

Un ejemplo es el Cusica Fest, un festival que marcó el regreso de muchas bandas que tenían años sin presentarse en el país. Ahí se evidencio una vez más la falta de mujeres.

Durante dos días se reunieron 14 bandas y solistas, de los cuales solo una, La Fleur -banda de rock formada en 2014- era liderada por una mujer, Nany Huizi. Durante las presentaciones de las otras agrupaciones participaron como acompañante de algunos temas: Liana Malva -joven artista nacida en el estado Bolívar-, Sami Tariffi -joven artista caraqueña- y María Teresa Chacín -cantante de 76 años poseedora de un Latin Grammy.

Los Premios Pepsi Music, llevados por la Academia Pepsi Music, conformada por personas especializadas en la industria musical del país, son otro ejemplo. Año tras año, la Academia ha agregado categorías distintas según las solicitudes que le llegan en cada edición. En 2018 se incorporó el renglón de Artista Femenino, que divide los premios de Artista, Tema y Disco del año en masculino y femenino.

Aunque integraron esta categoría, los espectáculos musicales son en su mayoría de hombres. Este año, por ejemplo, de las nueve performances que tendrá la gala televisada, solo dos fueron hechos por una mujer: Corina Smith, aunque acompañada de Eladio Carrión y Lenny Tavarez; otra fue Betsayda Machado junto a Cheo Hurtado, Francisco Pacheco, Nené Quintero y los Gaiteros del Pozón.

Las mujeres detrás del espectáculo

Detrás del show sí existen muchas mujeres, pues el Cusica Fest y los Premios Pepsi Music fueron producidos por Ana María Díaz, quien se ha encargado otros muchos eventos musicales y de cualquier otro tipo.

Adriana Jiménez, directora de marketing de La Sordera, una empresa dedicada a la producción de espectáculos en vivo y digitales, con base en México, cuenta:

—Como empresa nos propusimos agregar más mujeres al equipo. Cuando yo entré a La Sordera eso era una manada de hombres, hombres por todos lados. Y al final no tiene que ver con inclusión sino que vemos cómo han mejorado los proyectos a partir de esa decisión.

Recientemente, Jiménez se encargó de diseñar un concierto digital de Karina, llamado “Her Story”.

La directora de marketing también confirma la falta de presencia de mujeres en el equipo técnico de cualquier evento —Es muy difícil conseguir mujeres para conformar un equipo técnico. Nuestro ingeniero de sonido es hombre y es un ingeniero súper brillante, también son pocas las mujeres fotógrafas de eventos— considera que —son pocas las mujeres que estudian ingeniería de sonido y las que son muy buenas ya están robadas por grandes empresas o trabajan independientes.

No te puede frenar el machismo dentro de la industria, te puede molestar y puedes hacer algo al respecto, pero no puede ser un frenazo

Otro de los oficios que, en Venezuela, pareciera no estar disponible para mujeres es el de manager de artistas. Jiménez explica, desde el punto de vista de la producción, la razón: —Es difícil que mujeres quieran tomar ciertos puestos porque uno de los retos más grandes es que vas a estar tratando con hombres, en un mercado que está lleno de hombres, formado por hombres y que se ve como un club exclusivo. Hay que tener la pasión necesaria para luchar contra eso. No te puede frenar el machismo dentro de la industria, te puede molestar y puedes hacer algo al respecto, pero no puede ser un frenazo.

Existen también mujeres que en ningún momento se han visto intimidadas o saboteadas, eso cuenta Jeaneth Cabrera, quien por años fue manager de La Parranda de Lilliam -agrupación de música tradicional venezolana- y desarrolló su carrera dentro de la música tradicional.

—Sí han existido— empieza Cabrera —ésas que con cuatro ovarios nos hemos sabido posicionar y nos hemos movido con éxito en un mundo masculino, sin necesidad de pasar por ningún tipo de operación. Yo tuve la oportunidad de viajar por el mundo con La Parranda. Nunca tuve el sesgo de que por ser mujer tenía que aguantar algunas cosas. Siendo mujer conseguí la proyección necesaria para el proyecto, no solo en Venezuela, sino que giraron por América Latina, África y Europa.

Reafirma la idea de Jiménez sobre la necesidad de estar dispuesta a seguir, aunque sea evidente que es una industria dominada por hombres. También destaca el trabajo de la fallecida Soraya Rojas, quien fue manager de C4 Trío, agrupación venezolana instrumental con un Latin Grammy.

Sexualización

Muchas de las mujeres que logran participar en ciertos eventos, lo hacen en compañía de otros hombres. Laura Guevara comenta sobre esto —Pasa que muchos hombres eligen mujeres para sexualizarlas, no para crear y tomar en cuenta lo que dicen y piensan.

Con esto, Guevara plantea otro de los problemas con los que las mujeres, en cualquier profesión, deben lidiar: la sexualización y la importancia que se le da a la belleza por encima del talento.

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Imagen de Laura Guevara | Cortesía de la autora

Continúa Guevara: —Se dice que las mujeres están hechas para ser fans. Es una problemática cultural. No contamos con industria o sociedad que nos impulse, tenemos que estar calladas y negociando para poder entrar por debajito. Tenemos que vernos bonitas, sin hablar muy fuerte, porque si tenemos mucha personalidad nos cierran puertas, tenemos que ser deseadas, porque serlo hará que mucha gente nos apoye.

Lorena Orlando, conocida artísticamente como Hilandera, tiene un proyecto musical que se basa en la experimentación. Inició en la música desde muy joven, tuvo una banda de rock llamada Jóvenes y Sexys.

Hilandera publicó hace un año un tweet que ocasionó un debate en la red social por un par de días. Hablaba del contenido sexista en las canciones de Los Amigos Invisibles (LAI), una de las bandas más importantes del país.

Si no te adaptas a los estereotipos de belleza venezolanos, es difícil que seas considerada

—Comprobé la importancia que tenía la imagen en este negocio cuando el año pasado, dentro de la polémica con LAI, la gente se estaba metiendo conmigo porque era fea ¿qué tiene que ver eso con lo que estoy diciendo? — pregunta Hilandera. —Para ser considerada popularmente en Venezuela, para ser respetada, primero que nada hay que pasar por la imagen. Si no te adaptas a los estereotipos de belleza venezolanos, es difícil que seas considerada, o puede que lo seas bajo mucho bullying o acoso. Esto no solo pasa en Venezuela, podemos poner como ejemplo: las burlas hacia Adele o hacia otras artistas de las que su imagen se vuelve el tema de conversación, cuando ellas lo que están haciendo es música.

Por otro lado, AfreeKa confiesa que un manager se le acercó, quería proponer llevar su carrera, pero entre sus planes estaba primero hacerle un “cambio de imagen”.

—En cualquier aspecto de tu vida hay un punto en el que debes ceder— reflexiona AfreeKa —pero yo no lo haría por encajar. Yo podría hacer colaboraciones, pero no quiere decir que si yo canto con Karol G me voy a tener que pintar el cabello y cambiar mi discurso por el de ella.

Lo que tienen que decir las mujeres

En la actualidad hay varias compositoras venezolanas que escriben para artistas internacionales de conocida trayectoria. Claudia Prieto, es una zuliana que actualmente está contratada como compositora por Sony Music y asegura que la oportunidad para mujeres creadoras se está dando poco a poco.

Prieto considera que, aunque los hombres no lo han hecho mal en la composición en los últimos años, es necesario tener la voz femenina en la industria, dar la oportunidad que los temas sean presentados desde esa perspectiva.

Otro caso es el de Elena Rose, compositora y cantante de padres venezolanos, quien se da la tarea de apoyar y ser referencia de otras mujeres.

—Yo sí me siento con una responsabilidad— inicia Elena Rose — Para mí es doloroso ir a un estudio y ver como a una artista le están diciendo cómo cantar qué hacer, aunque no las juzgo porque es una presión que ellas tienen porque aún no están definidas. Yo en este caso de la única forma que me puedo ocupar, desde la composición, es sentándome con ellas y preguntar ¿qué quieres tú? Es una pregunta grande y difícil de responder en un estudio.

Rose ha escrito temas para CNCO, Becky G, Myke Towers, Rauw Alejandro, Paloma Mami, Daddy Yankee, Marc Anthony, Selena Gómez, entre otros.

—Estamos en un buen momento para todas esas mujeres. Desde que nacemos la sociedad nos exige mucho— afirma e invita —Hazte la pregunta de si tiene una causa lo que haces. Yo tengo colegas que se han tomado el tiempo de explicarme que debo ser paciente, que me tengo que tomar el tiempo para definirme, con quienes rodearme, los negocios y muchas cosas, porque hay mucho detrás de ser artista. Hay que crear una plataforma sólida.

Qué es lo que buscan

Todas las entrevistadas coinciden en que no es una batalla contra los proyectos masculinos, sino una conversación necesaria para crear conciencia y abrir más espacios, no solo físicos, no solo un concierto o una campaña publicitaria para el mes de la mujer, sino brindar la visibilidad suficiente en medios para que el público conozca su música.

—Cuando empecé a trabajar con una persona que me llevara los medios— recuerda Hilandera —vi una diferencia en mi proyecto, entendí lo importante que es la difusión, si la grabación no llega a los medios, quedas a medio camino.

Denuncian que los medios en el país no difunden su música. Contratar un servicio de promoción, pagar una gira de medios, a veces sale del presupuesto.

En su mayoría, la gente escucha narrativas de hombres

—Yo gasto todo mi dinero, tengo familiares que me ayudan para grabar un disco. Al final no me queda dinero para promoción y entonces paso por debajo de la mesa porque el sistema completo no me respalda. Mi música no es considerada como algo que a la gente le interesa, porque en su mayoría la gente escucha narrativas de hombres— comenta Guevara.

La necesidad de difusión, de espacios para presentar la música y de apoyo ha hecho que poco a poco en el país se creen redes de mujeres artistas en pro de las que ahora están activas y de las que aún están iniciando.

Hilandera, por su lado, creó Ls Lvndrs para buscar mayor difusión de sus proyectos. Actualmente lo integran más de 10 artistas de diferentes géneros, estas son: Hilandera, Aida Rojas, Kháli Isis, Briggitte Olivares, Cecé, Nicole Anriette, Lienzos, Aún no hija, Nadia Barreto, V, Nuwanliss, La Infanta de Bernardino, Alfonsina, Leidy Baez y Johdi Blamu.

Otra red que se creó recientemente fue la ya mencionada “Unidas somos más”, la cual está conformada por mujeres del género rap como: AfreeKa, Freya, Inaya, Amaranta, Akira, Saya, Aiskel, Drea, Ruedac Fyah, Anarkia y Viover.

Guevara aspira poder apoyar a otros proyectos para que puedan arrancar, una labor que cumple como productora Linda Briceño, quien hace poco trabajó con una joven de 13 años, llamada Bell Revet.

La intención de estos proyectos es obtener la misma atención que se le da a un masculino, que el público consuma más música de mujeres, que el debate se expanda y que permita a muchos darse cuenta de sus acciones, de lo que pasa a su alrededor, cambiar en lo personal para así poder romper un sistema, una industria, que lleva años siendo machista.

Es necesario oreguntarse, individualmente, ¿Cuántas artistas mujeres tengo agregadas a mi lista de reproducción? ¿Cuántas artistas mujeres son parte de festivales y demás eventos musicales en Venezuela?

Solo así romperemos el techo de cristal que la industria (y la sociedad) aún nos impone.

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Fotomontaje mostrando artistas venezolanas premiadas | Cortesía de la autora
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